12.07.2011

Carta del Nucleo Bolivariano Juan de la Cruz Varela a Johan Estiven Martínez

Compatriota y compañero
Fue triste  recibir la noticia de la muerte de su padre, como
revolucionarios y humanistas nos indigna que integrantes humildes del
pueblo colombiano mueran en medio de esta guerra que nos impuso la
oligarquía hace mas de 60 años, a su edad debe ser difícil entender lo
que pasa, como puede entender un niño pobre que su padre murió
defendiendo los intereses de los ricos de este país? ¿Cómo entender
que los ricos a los que su padre murió defendiendo lo olvidaron
durante más de 10 años y después con la boca llena de sangre ordenaron
un rescate militar justo cuando este marchaba hacia la libertad? ¿Cómo
entender que un día ese padre se fue para la guerra que padece
Colombia y  volvió en un cajón forrado con una bandera como miles lo
hacen? Ciertamente es difícil explicarse estas situaciones a una edad
tan corta pero estamos seguros que usted con el tiempo y el
aprendizaje de nuestra historia podrá sacar conclusiones diferentes a
las que tiene ahora. De antemano expresamos para usted y su familia
máximo respeto y nuestra solidaridad por lo acontecido con su padre.
La niñez del 99% de los niños colombianos  no es fácil, cuando
nosotros teníamos su edad veíamos por los noticieros al más grande
narcotraficante de toda la historia legislando desde el congreso de la
mano de las clases dominantes, veíamos como el estado a través del
ejercito, la policía y los organismos de seguridad acababan con la
esperanza de paz que representaba la Unión Patriótica; crecimos viendo
como el estado formaba grupos paramilitares para masacrar al pueblo
colombiano, quitarle sus tierras y acabar con la esperanza de un país
con paz y justicia social; muchos familiares nuestros murieron, fueron
encarcelados o desaparecidos en las dos décadas anteriores de la
violencia. Ciertamente,  nuestra niñez no es comparable con la suya
pero algo debe quedar claro y es que ningún ser humano merece crecer
en las condiciones en que le toco a usted o a nosotros por culpa de un
reducido grupo de personas que decidieron defender sus privilegios
económicos a sangre y fuego poniendo a otros como carne de cañón, los
culpables de esta tragedia que usted y nosotros vivimos son los dueños
de este país, los dueños de las tierras, los dueños de los medios de
comunicación, los dueños de los grupos paramilitares  y no el pueblo
que  se decidió a resistir con dignidad. Usted es colombiano como
nosotros, estudiante como nosotros y quiere la paz como nosotros.
Nosotros crecimos y por muchos factores tomamos  una posición política
y nos decidimos a estar  al lado del pueblo colombiano que resiste
contra esta oligarquía vende patria, es quizás el profundo amor al
pueblo el sentimiento más grande que nos mueve a luchar contra la
injusticia y la desigualdad que caracterizan a  la sociedad
colombiana, somos bolivarianos y humanistas de  corazón,  lo único que
odiamos es la guerra y luchamos es por la paz de Colombia que es la
paz del continente. A nosotros no nos reclutaron de manera forzada, ni
nos pagaron, ni nos engañaron, no somos terroristas ni
narcotraficantes y si hemos usado una capucha es porque no podemos
manifestar libremente lo que pensamos por que nos asesinan; sabemos
que nuestras familias pueden ser asesinadas y nosotros mismos también,
hemos sido amenazados y en el fragor del combate callejero muchas
veces hemos expuesto nuestra vida pero aun así seguimos adelante por
la fuerza de nuestras convicciones y por nuestro inagotable amor por
el pueblo colombiano.
decidimos escribirle porque lo vimos a través de los medios de
desinformación en la marcha del odio pagada por los ricos, impulsada
por las fuerzas militares y promovida masivamente por caracol y rcn,
marcha que fue todo un fracaso a pesar de los miles de millones que
invirtieron en ella con el objetivo de seguir metiéndole combustible a
 la guerra,  en esa marcha usted como los otros colombianos se veían
solos y confundidos pues el odio y la guerra no es nuestra esencia
pero en algunas ocasiones los medios de comunicación logran
engañarnos, nada comparable a las gigantescas marchas estudiantiles
que pusieron a temblar al gobierno de Santos que quería quitarnos  la
educación a todos, incluyéndolo a usted, para a través de la
ignorancia seguir manteniendo este conflicto y de paso  sus
privilegios, no dudamos en que tanto usted como miles de los que
salieron anhelan como nosotros la paz de Colombia y el fin de la
guerra, pero entendemos que los que  organizan esas marchas son
verdaderos mercenarios del fascismo criollo y seres despiadados que
infructuosamente intentan sepultar la resistencia del pueblo
colombiano. Compatriota y compañero, ¿qué sentido tiene salir a una
marcha que lo único que busca es legitimar rescates a sangre y fuego
como el ocurrido el pasado noviembre en el que murió su padre? ¿Qué
sentido tiene seguirle el juego al gobierno y la oligarquía que creó
el conflicto, recluto a su padre, se lo llevo a la guerra, lo puso
como carne de cañón, lo olvido en sus años en la selva y después lo
asesino con una orden militar de rescate a sangre y fuego?
Sinceramente creemos que usted es nuevamente victima esta vez de la
manipulación del gobierno y los medios de comunicación, es por eso que
decidimos escribirle.
Usted es un ejemplo, es cierto, porque su historia es igual a la de
cientos de miles de niños en Colombia que padecen las consecuencias de
este  conflicto armado y crecen sin sus padres por que fueron
asesinados, fueron torturados y desaparecidos o fueron encarcelados o
retenidos en medio del combate, nos indigna como colombianos que el
gobierno pretenda utilizarlo esta vez mediáticamente para atizar la
guerra y seguir perpetuando el conflicto que mantiene sus intereses
intactos, como jóvenes debemos defender la paz y la justicia social,
la verdad y el castigo a los responsables, como jóvenes debemos ser
excluidos de la guerra y no debemos ser funcionalizados y menos con
nuestro dolor, no lo invitamos a  la guerra, ojala nunca le toque
padecerla  de nuevo pues es atroz, lo invitamos a que construya la paz
de Colombia, lo invitamos  a que luche por el intercambio humanitario
y la salida política del conflicto, lo invitamos también a que piense
en las madre e hijos de guerrilleros y presos políticos condenados a
penas de más de 60 años, algunos en otros países, lo invitamos a que
haga historia y con su ejemplo de vida le diga al mundo que la guerra
en Colombia debe terminar.
De nuestra parte reiteramos nuestras más  sinceras condolencias y sepa
que seguiremos luchando por usted y todos los colombianos con la mayor
humildad pero con la más grande determinación, juntos como clase
social pero desde espacios y formas de lucha diferentes lucharemos
junto a usted por la paz de Colombia.
Cordialmente, Compatriotas Núcleo Bolivariano Juan de la Cruz Varela,
Diciembre 6 de 2011

COMUNICADO - Montañas de Colombia, Diciembre 1 de 2011




COMUNICADO - Montañas de Colombia, Diciembre 1 de 2011

Distinguidas ciudadanas

PIEDAD CÓRDOBA, LUCÍA TOPOLANSKI, JODY WILLIAMS, ELENA PONIATOWSKA AMOR, ALICE WILLIAMS, MIRTA BARAVALLE, ISABEL ALLENDE, RIGOBERTA MENCHÚ, SOCORRO GÓMEZ, HERMANA ELSIE MONGUE, ÁNGELA JEIRA

Cordial saludo.

Deploramos profundamente que cuatro de los seis prisioneros de guerra que íbamos a liberar unilateralmente en respuesta a su petición de agosto, hayan muerto en un irracional intento de rescate militar del ejército colombiano, cuando marchaban hacia el lugar donde proyectábamos entregarlos a ustedes. Sorprende la actitud del gobierno colombiano, que no dudamos, estaba enterado de nuestra determinación. Las FARC querían liberarlos vivos, pero el gobierno de Juan Manuel Santos prefirió devolverlos muertos a sus seres queridos.

Indigna la manipulación mediática del infausto suceso por parte del gobierno colombiano. La enrevesada explicación del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, de que no se trató de un operativo de rescate, sino de búsqueda, no es más que un precario eufemismo que no alcanza a tapar la perfidia de un gobierno ni su desprecio a normas esenciales del Derecho Internacional Humanitario. Si universalmente es aceptado que el rescate militar entraña un riesgo, la responsabilidad del éxito o fracaso, siempre es imputable a quien lo asume.

Durante más de una década los prisioneros que perecieron en la fracasada operación militar en las selvas del Caquetá, fueron mantenidos con vida por los guerrilleros de las FARC. Los queríamos vivos, porque buscamos el canje de prisioneros de guerra que desbroce el camino hacia la paz. Nunca los quisimos muertos. Los mató un gobierno indolente que no entiende de humanidad y no valora la vida de sus soldados. El canje reciente de más de 1.000 prisioneros palestinos por un soldado israelí, laceraba la mezquina conciencia de Juan Manuel Santos. No quería mirarse en ese espejo.

Acostumbrados a imponer una guerra sin reglas, a la degradación que encarnan los “falsos positivos”, a la eliminación física del pensamiento revolucionario, a la criminalización de la opinión y la protesta, a las masacres, a las fosas comunes y al desplazamiento forzoso de la población, pretenden ahora que se los consagre el derecho perpetuo a la impunidad. Quien debe ser conducido a los tribunales, es el otrora ministro de los “falsos positivos” que hoy ostenta la banda presidencial.

Colombia entera anhela salir de la larga noche de la violación de los derechos humanos desde el poder. Las denominadas “locomotoras del desarrollo” de Santos recorren el país enloquecidas generando muerte, pobreza y destrucción del medio ambiente. El 70% de la población colombiana vive en la pobreza, miles mueren en las puertas de los hospitales porque no hay derecho a la salud pública, no hay gobierno que atienda a los millones de damnificados por el invierno, la privatización avanza implacable en todos los sectores, la actividad secular de los mineros artesanales es criminalizada para dejar en manos del capital internacional la extracción de recursos. Blindadas por la política de la seguridad inversionista, alentadas por una legislación laboral que lesiona los intereses de los trabajadores, las locomotoras de las transnacionales, siguen su avance destrozando la soberanía y el derecho a la vida digna.

En el trasfondo de la campaña mediática manipuladora en torno a la muerte lamentable de unos prisioneros de guerra, distinguidas señoras, está el afán del gobierno de distraer la atención de un país que ha empezado a protestar contra los desafueros del poder y a movilizarse por sus derechos. Con su doble moral el presidente Santos alienta marchas para azuzar la guerra, cuando Colombia lo que necesita es la gran marcha del pueblo por la paz y la soberanía.

A pesar de los hechos, la lucha por el canje de prisioneros y por la paz de Colombia, no se detiene. Redoblaremos esfuerzos en ese sentido porque es el anhelo de las inmensas mayorías y porque queremos rendir tributo a un hombre alzado en armas, llamado Alfonso Cano, que siempre se jugó la vida, consecuentemente, por la solución política del conflicto, el canje de prisioneros, la paz con justicia social, la soberanía y la dignidad de los colombianos.

Seguiremos explorando con ustedes todas las vías que nos puedan conducir a este noble propósito y a concretar, en el marco de la nueva situación generada, y en cumplimiento de la voluntad del inmolado comandante Alfonso Cano, la liberación unilateral de los prisioneros de guerra que en misiva anterior les anunciamos, a pesar de que algunos de ellos cayeron en el insensato intento de rescate militar.

Finalmente, permítannos transmitirles nuestro pesar por la desaparición física de Danielle Miterrand, destacada líder mundial de causas humanitarias y vocera de las mujeres del mundo, que al lado de ustedes, luchaba denodadamente por la solución política del conflicto social y armado que desangra a Colombia.

Compatriotas,

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP