11.22.2011

Así no es santos, así no es


Todos tenemos que morirnos, Santos, todos. De eso no va a escaparse nadie. Unos de un modo y otros de otro. Unos por una causa y otros por otra. Algunos escogen una muerte heroica, gloriosa, profundamente conmovedora. Otros prefieren morirse de viejos, de un infarto o diabetes, tras una larga enfermedad en una cama o endrogados en medio de un burdel. 


Es como la vida, unos prefieren pasarla haciendo dinero y engordando como cerdos, o practicándose cirugías para conservarse jóvenes, pisoteando a los demás y dándose ínfulas. Otros escogen caminos más nobles. Y son muy felices así. Es un asunto de conciencia. Pretender intimidarlos para que acepten vivir como los primeros es un error. 

Y todavía más grave es matarlos. Pretender exhibirse como modelo de civilización y decencia dando la orden de despedazarlos a punta de bombas, plomo y metralla. O como sea. Por ejemplo, de dos balazos por la espalda cuando se llega en la noche a casa. O molidos a golpes en una celda. O desmembrados con una motosierra. O con la cabeza mochada a machete. 

Al expresar el dolor que la torturaba por la muerte de su Jefe, decía una guerrillera que hombres como él quedarán para la posteridad y el pueblo los recordará como lo que fueron, inmortales. Otro enviaba una nota a sus mandos diciendo, aquí estamos para ayudar en todas las tareas que ustedes nos orienten. Les brindamos nuestra solidaridad en este momento. 

Yo no sé. Pero eso de ostentar poder y mostrarse amenazante y brutal, no puede ganar las simpatías de nadie. De nadie que no sea ostentoso y brutal como el que lo hace. La historia nos enseña que a la inmensa mayoría de seres humanos les repugna ese tipo de fanfarronadas. De niños aprendemos que sólo los ogros más malvados suelen actuar de ese modo. 

Y con el tiempo aprendemos a asociar esas conductas a los seres más perversos. Matar salvajemente a un ser humano, con métodos notoriamente desproporcionados, para pararse sobre su cadáver y señalar a otros que les tiene reservado el mismo tratamiento, tiene la virtud de producir un efecto contrario. Ningún hombre se dejará humillar de ese modo. 

Homero fue un maestro en desentrañar el alma. Tras dialogar con Príamo, Aquiles comprende la dimensión de los troyanos y la bajeza de la causa griega. Asume lo miserable de haber paseado el cadáver de Héctor, atado a su carro, frente a sus seres queridos y su pueblo. Por eso decide inmolarse en la refriega, para no aparecer como vencedor con ese ejército. 

Son los gestos de grandeza moral los que hacen imperecederos a los hombres. Sólo las mentes más enfermas y enajenadas pueden sentir alguna simpatía por Adolfo Hitler. Aunque en su momento muchos lo hubieran aplaudido. El tiempo terminó por ubicarlo en el infame lugar que le correspondía. Creo que a los Santos y Pinzones les reserva una suerte similar el destino. 

No puede ser de otro modo. El grado de ruindad moral que exhiben horroriza al más sano de los juicios. Muy poca gente conoce en el reinado de cuál emperador romano fue crucificado Jesús. Pero creo que por encima de las propias creencias, en todas partes se profesa el más elevado respeto por él. Porque prefirió el suplicio y la cruz antes que renunciar a sus ideas. 

Y porque esas ideas abrigaban un altísimo grado de humanidad. Eran buenas, buscaban la felicidad general, ensalzaban a los pobres e incluso fustigaban a los ricos, proclamaban que todos los hombres eran iguales. Sólo proponía a hombres y mujeres que lo abandonaran todo y lo siguieran en la propagación de esa fe, de esa verdad, decía. 

Pero lo coronaron de espinas, lo abofetearon, lo crucificaron y lancearon. Se burlaron de él. Habían preferido liberar en su lugar al peor de los criminales. Sin embargo fue ese Cristo el que los sobrevivió a todos. Pese a que hubieran perseguido por siglos a sus seguidores. De nada sirvió arrojarlos a los leones ante la aclamación general de la plebe en el circo. 

Esta gente lleva medio siglo en esto, Santos. Algunos, de cabeza blanca, cuentan historias de sus días en Marquetalia. Otros hablan de los años en el Guayabero, de los primeros diálogos cuando Belisario. Hasta afirman que si entonces el gobierno hubiera pensado mejor, las cosas en el país hubieran sido muy distintas. La soberbia ha podido más que la razón. 

Muchos cuentan experiencias de la guerra integral de Gaviria y su creación de las brigadas móviles. Y muchísimos más vivieron aquí lo del Caguán. Una enorme masa llegó después a estas filas. En ese devenir, seguramente, se han presentado múltiples deserciones y traiciones. Pero no ha sido lo determinante. Son más y más los revolucionarios y cuadros convencidos. 

Esta gente ha construido una epopeya sin antecedentes en ningún lugar ni época histórica. No hubiera sido posible sin el más extraordinario altruismo. Ni siquiera las fuerzas especiales del Ejército pudieron operar en el terrible invierno de esas abruptas cordilleras guerrilleras. Pero allá mismo viven ellos, aman, sueñan un mundo mejor y luchan por conseguirlo. 

Primero, entre groseros chistes, exhibieron el cuerpo despedazado de Raúl Reyes. Después recogieron exultantes la mano arrancada a Iván Ríos. Rugieron orgullosos más tarde cuando con toneladas de bombas quitaron la vida al Mono. Ahora, llorando de felicidad, dan el parte ensangrentado sobre Alfonso. Macabro rostro el de esa bella democracia. 

La cabeza de José Antonio Galán, así como cada una de sus extremidades, exhibidas a manera de escarmiento para evitar otro alzamiento comunero, no lograron impedir la gesta por la independencia. Ni su triunfo. El pueblo empeñó en ello miles de muertos y heridos, gran ruina y enormes sufrimientos. Hubiera sido mejor de otra manera, pero la Corona no quiso. 

Las FARC son miles y miles de revolucionarios que soportan las más duras condiciones porque creen firmemente en su causa. No ganan un solo centavo, no poseen nada material, el movimiento les da lo que necesitan. Y el movimiento son todos ellos. Son una impresionante creación histórica, aquí, en Colombia, ante nuestros ojos. Así no es Santos, así no es. 

Timoleón Jiménez 
Comandante del Estado Mayor Central FARC-EP 
Noviembre 2011

11.19.2011

Sobre el asesinato del camarada Alfonso Cano


Emiliano Altamira
Núcleo Bolivariano Juan de la Cruz Varela 

“Podrán cortarnos las piernas, no dejaremos de andar; podrán cortarnos las manos, no dejaremos de golpear; ¡Jamás nadie podrá cobrar la recompensa por nuestro ideal! Julián Conrado


Como siempre es una constante en su proceder, la asesina y cipaya oligarquía que representa los intereses de los ricos explotadores y del imperio yanqui en nuestro país, celebra con una orgía de sangre y fascismo fanático el cobarde asesinato de nuestro camarada y comandante en jefe, que aunque difamado y satanizado como la cabeza de la organización “narco-terrorista” FARC, murió como vivió, al pie del cañón, librando junto con su amada muchachada el combate liberador por la patria y por sus gentes humildes, que sin duda, lo lloran con dolor y rabia, pero en contra de lo que cree Santos y su camarilla, no lo lloran por que crean en la inminente derrota de la insurgencia fariana y la lucha del pueblo, sino lo lloran porque aun cuando pudo obviar las verdades de lo que pasa en el país, teniendo la posibilidad de educarse, esa que muy pocos tienen en Colombia y ascender en la escala social capitalista, prefirió entregarse en cuerpo y alma hasta las últimas consecuencias por la causa del socialismo, que no es otra, que la lucha a muerte por abolir las cadenas que oprimen a la humanidad.
Que poco decoro tiene esta oligarquía, que poca humanidad poseen, que poco respetan al enemigo, su enemigo de clase, que no es otro sino el pueblo y la guerrilla revolucionaria que está en la entraña de este, creen que matando a un hombre muere la idea, creen que haciendo un show mediático con el cadáver de un hombre abatido por las bombas gringas lograran que los y las guerrilleras se desmovilicen en bandadas, ¡cuánta estupidez!, como si los farianos no supieran lo que es batirse en los campos de batalla con la disposición de dar la vida si es necesario en cualquier momento, como si no supieran que con la alta tecnología que los gringos le dan al gobierno cualquier descuido se puede pagar con la vida, ¡maldita oligarquía!, creen que satanizando a la guerrilla día a día en sus medios de alienación, catalogándola de “narco guerrilla” de “terroristas” y subestimando su capacidad político-militar van a ganar esta guerra, ilusos, ya lo decía Manuel, hoy estamos pero mañana no se sabe, pero algo es seguro, siempre habrá alguien dispuesto a tomar la posición del que por cualquier circunstancia falte, levantando sus banderas y empuñando sus armas, luchando hasta su último suspiro con la mente puesta en la nueva Colombia que el pueblo añora, en la patria grande que soñara Bolívar y en el socialismo que dignificará al hombre por lo que es y no por lo que posee.
El camarada Alfonso Cano como jefe del Secretariado de las FARC-EP, sin aflojar un instante en la confrontación armada en todo el territorio nacional tras derrotar el plan patriota, nunca dejo de exhortar al gobierno a sentarse a dialogar para darle una salida política y negociada a este conflicto de más de seis décadas que desangra a Colombia y que tanto dolor a dejado en millones de familias en su mayoría humildes, porque hay que decir que los ricos que mantienen la guerra nunca van a pelear, son los pobres los que siempre llevan del bulto. Dijo el camarada que la guerra no puede ser el destino de Colombia, eso es lo que el pueblo quiere, la paz, pero no la paz de los sepulcros, no la pacificación, no el desarme ni la desmovilización, el pueblo quiere la paz con justicia social, democracia verdadera y con soberanía nacional plena, que es justamente lo que la oligarquía no quiere permitir y por lo cual se empeña en prolongar esta guerra fratricida que mediante la vía militar no podrá encontrar su fin, por que como dijo el camarada Jorge Briceño poco antes de caer abatido, “esto es Pueblo y el Pueblo es invencible”, si la oligarquía se empeña en seguir con la guerra y con su pretensión fascista de exterminar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo, se encontraran con un ejército popular que no cejara en su accionar político-militar de la mano del pueblo oprimido, hasta que juntos forjen las bases de la nueva sociedad que sin duda se establecerá en nuestro país, no importa cuánto tarde ni cuanto toque luchar, ni cuántas vidas de revolucionarios haya que ofrendar, por que como dice el camarada Julián Conrado: “Si más sangre hay que derramar pa´ que la obra sea construida, PUES MÁS SANGRE SERÁ VERTIDA, EL PUEBLO NO LA VA A NEGAR”.
Con la caída de nuestro querido comandante solo nos queda enarbolar sus consecuentes y elocuentes palabras de redención y justicia, así como sus armas justicieras que no dejarán de retumbar en todo el territorio nacional, hasta que hayamos logrado consolidar los sueños y esperanzas por los cuales el comandante Alfonso Cano y otros tantos combatientes ofrendaron sus vidas. ¡GLORIA ETERNA A TODOS ELLOS Y PAZ EN SUS TUMBAS!
ALFONSO CANO: HEROE INSURGENTE DE LA NUEVA COLOMBIA DE MARULANDA
CAMARADA ALFONSO CANO: ¡MORIR POR EL PUEBLO, ES VIVIR PARA SIEMPRE!
¡MI VOS LA QUE ESTA GRITANDO, MI SUEÑO EL QUE SIGUE ENTERO, Y SEPAN, QUE SOLO MUERO, SI USTEDES VAN AFLOJANDO, POR QUE EL QUE MURIO PELEANDO, VIVE EN CADA GUERRILLERO! ¡POR NUESTROS MUERTOS, NI UN MINUTO DE SILENCIO, TODA UNA VIDA DE COMBATE!    
¡HEMOS JURADO VENCER Y VENCEREMOS!