9.08.2010

NUCLEO BOLIVARIANO MARIANA PAEZ SE PRONUNCIA

¡Por la nueva Colombia, la patria grande y el socialismo!

“La guerra revolucionaria es la guerra de las masas,
y sólo puede realizarse movilizando a las masas y apoyándose en ellas”
Mao Tse-tung

La historia de los pueblos es la historia de sus luchas; es la vida real de las personas, sus ideas, aspiraciones y acciones lo que construye y transforma a las sociedades y sus diversas formas de gobierno; los grupos de personas entramos en conflicto por diversos intereses económicos, políticos y culturales, ahora bien el conflicto social y armado en Colombia encontrara sus orígenes y solución indagando en centenas de años durante los cuales generaciones y generaciones hemos sido explotados, despojados y coaccionados a consecuencia de la avaricia sin limites del imperio y una minoría lacaya que se ha encargado del trabajo sucio.

Las clases dominantes en Colombia hace mucho que cedieron nuestra soberanía al imperio Estadounidense, los despostas de turno por medio de militares y paramilitares han ejecutado las más aberrantes atrocidades en contra de población civil inocente; bajo la lógica de guerra interna del Estado, el enemigo de la burguesía es su propio pueblo, producto de esta mentalidad desde ya décadas en Latinoamérica se aplican los temibles experimentos de la guerra contrainsurgente ideada por los Estados Unidos para detener las justas luchas de los pueblos por medio de verdadero terrorismo de Estado.

En este contexto histórico de represión nuestros ancestros y aun nosotros hemos resistido y propuesto transformaciones que se han materializado por medio de iniciativas populares abiertas, que sin embargo han sido desarticuladas por medio de disociación o exterminio físico.
Esta constante amenaza que ha expuesto a los que creemos, queremos y luchamos por la sociedad nueva ha llevado a que históricamente y paralelamente a las propuestas abiertas se haya desarrollado la lucha clandestina en Colombia.

La lucha clandestina y guerrillera es un asunto que se cruza inevitablemente con la historia de nuestro continente, en Colombia las determinadas condiciones han acabado con decenas de estos movimientos, sin embargo uno de ellos, las FARC-EP ha resistido combatiendo desde casi medio siglo, y esto no es debido a que los revolucionarios ignoremos la perjudicial y atroz dinámica de la guerra, sino a las extremas técnicas desarrolladas por los gendarmes en representación de los tiranos.

Los revolucionarios lucharemos con lo que podamos hasta que podamos, apoyamos la combinación de las diversas formas de lucha, creemos en la legitimidad de la lucha armada y en la fuerza estratégica que esta aporta a las necesidades políticas, económicas y culturales de los pueblos. Sabemos que faltan mas que las armas para la emancipación de nuestros pueblos; como jóvenes que creemos en la transformación apoyamos, discutimos y proponemos arte y cultura contra-hegemónica que muestre la posibilidad y necesidad de nuevas dinámicas sociales que restablezcan el equilibrio y la sostenibilidad que debe primar en la tierra.

La dominación que ejerce la burguesía frente al pueblo se da en lo político, en lo militar y en lo económico, empero la cultura también se convierte en un aparato de dominación cuya función es cohesionar a la población en torno a un ideal arbitrario de la clase política en el poder; la historia oficial expuesta por la maquinaria de los opresores se esfuerza en legitimar su versión de los hechos, que por lo regular no es mas que patrañas acomodadas para esconder la barbarie de sus acciones.

Ni la bota militar, ni los cuentos del déspota de turno lograran esconder la sangre y el sudor que han moldeado la memoria de nuestros pueblos. Los ojos de niños y ancianos revelan en su brillo nostálgico nuestro temple guerrero; la historia oficial poco entiende de los que ha llamado “los vencidos”, por el simple hecho que no sabe que seremos los vencedores!
Hace casi 520 años que la locura de occidente invadió nuestra América, violaron, mataron y robaron en nombre de su gran señor y a favor de nuestra supuesta inferioridad, los miles que resistieron fueron llamados caníbales y su cultura fue degradada a la categoría de barbará o incivilizada.

Cinco centenarios después se han ganado algunas luchas y otras se han perdido, pero la forma en que el imperio sataniza a los que luchan y se resisten a sus injustas reglas no ha cambiado mucho: antes los que luchaban eran llamados caníbales, ahora nos dicen terroristas. Pero no importa la forma en que nos llamen, lo que verdaderamente importa es lo que hagamos por liberarnos; la dignidad y soberanía de un pueblo que lucha no se vende ni se compra, solo se roba o se defiende con dignidad hasta el triunfo o la muerte.

Hoy como ayer miles y miles nos levantamos con voces, piedras, fusiles y banderas contra la autocracia y los tiranos! Tenemos la convicción que solo la historia con su promesa dolorida pero revestida de confianza nos otorga, tenemos la certeza de que en campos y ciudades, desde trincheras y barricadas la lucha continuara hasta que nuestras voces sean tantas que nuestro grito unido deshaga el “tigre de papel” que nos ha espantado.
¡Como en la campaña admirable: guerra a muerte al opresor!



AntonioLugo

NUCLEO BOLIVARIANO MARIANA PAEZ

Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia

Ciudades de Colombia, Martes 7 de Septiembre de 2010

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