9.29.2010

Gloria eterna al comandante Jorge Briceño, héroe del pueblo en su resistencia contra el opresor


Comunicado de las FARC

Gloria eterna al comandante Jorge Briceño,
héroe del pueblo en su resistencia contra el opresor

Con profundo dolor, con el puño cerrado y el pecho oprimido de sentimiento, informamos a nuestro pueblo colombiano y hermanos latinoamericanos, que el comandante Jorge Briceño, nuestro bravo, altivo y héroe de mil batallas, comandante desde las épocas gloriosas de la fundación de las FARC-EP, ha caído, en su puesto de combate, al lado de sus hombres y al frente de sus responsabilidades revolucionarias, como resultado de un cobarde bombardeo al estilo de las blitzkrieg del ejército Nazi. Junto a él cayeron otros 9 camaradas a quienes también rendimos nuestro sentido homenaje.

Ha dejado de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes personales, gran amigo y Camarada de extraordinario talento organizativo y militar. Un revolucionario ejemplar que dedicó por entero su vida a la causa de los humildes, maestro, preceptor y conductor de guerrilleros revolucionarios. Combatiente indoblegable, que durante más de cuatro décadas hizo morder el polvo de la derrota al ejército de los falsos positivos, aliado de los paramilitares, vasallo del imperio yanqui y enemigo jurado de los cambios sociales y de nuestro pueblo.

No nos quejamos. Como revolucionarios somos conscientes de los riesgos de una lucha como la que enfrentamos, obligados por las circunstancias, contra un enemigo implacable, en el tránsito por alcanzar la paz democrática con justicia social.

Nuestro compromiso con el cambio social y la Nueva Colombia no se doblega por los golpes que podamos sufrir en la lucha por conquistarla o por la caída en combate de nuestras unidades, que aunque nos duelen profundamente, también nos comprometen y estimulan a continuar adelante con mayor ahínco como homenaje a su memoria, a sus enseñanzas, a su ejemplo heroico, a su entrega y sacrificio.

Desde muy joven, "el Mono", como fraternalmente le llamábamos, abrazó la lucha revolucionaria. Siendo un campesino adolescente se vio envuelto en la vorágine de la violencia oligárquica contra el pueblo, que devino después del asesinato de Gaitán en 1948.

Desde 1968, empuñó las armas en defensa de su vida y de su pueblo. Aguerrido y audaz combatiente de primera línea durante toda su vida, fue, con Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán y una pléyade de revolucionarios, insigne constructor de las FARC-EP, por lo que siempre lo llevaremos en nuestro corazón al lado de ellos y de Jacobo Prías Alape, Isaías Pardo, Hernando González Acosta, Raúl Reyes, Iván Ríos y tantos otros que han ofrendado su vida en el altar de la patria por la liberación de nuestro pueblo de la opresión militarista y oligárquica, por una Colombia democrática con dignidad, paz y justicia social.

Pasado el tiempo, se borrarán y olvidarán todas las calumnias, comparaciones e infamias difundidas sobre él, por sus enemigos de clase, por los gacetilleros y pirañas informativas al servicio de la desinformación y la guerra mediática, y será recordado eternamente por su pueblo, por los revolucionarios y los guerrilleros, como uno de sus más resueltos y firmes representantes, ejemplo de lealtad al ideario bolivariano, dignidad, transparencia, espíritu de sacrificio y valor a toda prueba.

En instantes como el actual, con profunda emoción y plenas convicciones, el Secretariado, El Estado Mayor y la guerrillerada reiteramos nuestra fidelidad a la causa de las FARC - EP, firmeza con sus principios revolucionarios y bolivarianos de independencia, justicia, dignidad y cambio social, banderas que jamás arriaremos!

Informamos que el Comandante Pastor Alape, es nuevo integrante pleno del Secretariado del Estado Mayor Central. También que el Bloque Oriental de las FARC - EP se llamará a partir de la hoy Bloque Comandante Jorge Briceño que continuará el desarrollo de sus planes bajo el mando del Comandante Mauricio Jaramillo.

Una vez más, como desde hace 45 años lo hemos manifestado, reiteramos nuestra disposición a buscar la solución política del conflicto que logre abrir caminos de convivencia atacando y superando las causas que lo generan. Pero, en el entendido que iniciar un dialogo no puede condicionarse a unas exigencias unilaterales y a unos inamovibles, que como la historia reciente lo evidencia, todo lo que logran es dificultar cualquier intento de acercamiento.

A los combatientes revolucionarios del país los convocamos a redoblar la lucha y los esfuerzos por los objetivos de la libertad y los cambios. Los desesperados y mentirosos llamamientos de la oligarquía a abandonar nuestras convicciones, decisiones e ilusiones, solo pretenden llevar un mensaje de desesperanza a nuestro pueblo, que siente en las banderas de lucha guerrillera revolucionaria la posibilidad real de un futuro amanecer que lo reivindique y colme sus aspiraciones.

¡Gloria eterna a los héroes caídos en la resistencia al opresor!
¡Gloria eterna a todos los combatientes que han entregado su vida por la
causa de la liberación de nuestro pueblo!
¡Comandante Jorge Briceño, héroe de la Libertad, la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo: Presente, hasta siempre!

Secretariado de las FARC-EP
Montañas de Colombia, Septiembre 25 de 2010

BASTA YA DE MANIPULACIÓN Y DOBLE MORAL

1.- Que los agentes de la policía incinerados en la emboscada del Doncello (Caquetá) fue ocasionado por el incendio, resultado del efecto de la explosión sobre la gasolina del vehículo; y no un hecho intencional y perverso de la Guerrilla, como manipuladoramente lo está presentando el Gobierno a través de los grandes medios hablados y escritos a su disposición.

2.- Que lo sucedido en El Doncello es mucho menos grave que las matanzas de guerrilleros mientras duermen, por causa de bombas hasta de 500 kg lanzadas por los aviones de la Fuerza Aérea, donde los altos mandos militares en sus "partes de victoria" a la opinión pública, sin ruborizarse siquiera, dicen eufemísticamente: "Dados de baja tantos guerrilleros"; mientras que "personajes importantes de la vida pública del país", antes estos hechos contra la Guerrilla, guardan un alegre, vergonzoso y criminal silencio cómplice. ¡Nadie de ellos dice nada!

3.- Cuando el atacante es la Guerrilla y la víctima la Fuerza Pública, enseguida se escuchan los ladridos de una jauría de tuertos, porque solamente captan la mitad de la realidad circundante que a ellos les conviene, y expresan sus sesgadas opiniones fruto de su doble moral; y por lo mismo, de su doble rasero para valorar unos mismos hechos de manera maniquea, en buenos o malos, dependiendo de donde provengan estos: si del gobierno o de la guerrilla.

4.- Son pocas las voces sensatas de juicio lógico e imparcial, donde vale la pena destacar entre otras, la del presidente de la Conferencia Episcopal Monseñor Rubén Salazar que dijo: "Para que se acaben estos hechos dolorosos de parte y parte, la única solución es dialogar para encontrarle una salida política al conflicto"; opinión esta, que las FARC comparten en su totalidad.

5.- Para la posesión del señor Santos nuestro comandante Alfonso Cano le hizo una invitación pública para sentarse a conversar entorno a la paz, y la respuesta de éste fue, en su discurso de posesión, inaceptable, arrogante y triunfalista, dejando entrever que él solamente estará dispuesto a sentarse con una Guerrilla derrotada, no para escucharla, sino para imponerle la voluntad del vencedor, que se supone sea él. Tanto él como su Ministro de Defensa Rodrigo Rivera, el país es testigo, solamente le ofrecen a la Insurgencia la paz de los sepulcros, pax romana, y por ello, la repetitiva orden a la Fuerza Pública: "Arreciar, arreciar, arreciar". Lo que es entendible, porque ninguno de ellos dos están exponiendo el pellejo, ni tampoco tienen a sus hijos comprometidos en la guerra; si lo estuvieran, entonces la divisa fuera: "Conciliar, conciliar, conciliar".

6.- Mientras haya guerra, habrán actos de guerra de parte y parte.

7.- El Bloque Sur una vez más reitera ante la opinión pública nacional e internacional la disposición de las FARC- EP para conversar con el actual Gobierno y encontrarle una salida política al conflicto social y armado que vive el país, pero sin ningún tipo de condicionamiento. Lo que el Presidente está exigiendo para conversar deberá ser el resultado de un acuerdo de paz y no la condición previa al diálogo.

Septiembre de 2010

Estado Mayor del Bloque Sur, de las FARC-EP

Montañas del Caquetá

En septiembre la guerra ha dejado 90 bajas del Ejército, frente a 30 de las FARC



24-09-2010  




Gobierno anuncia con júbilo la muerte del Mono Jojoy, en macro operación militar

Adolfo Mena
Rebelión





Con inmenso alborozo y revuelo mediático el Presidente colombiano Juan Manuel Santos y su ministro de Defensa, anunciaron este jueves, 23 de septiembre, que el Ejército había "dado de baja" (que en el argot del Estado de Derecho colombiano significa asesinar) al guerrillero Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, en un operativo militar en la región de La Macarena, Meta (tristemente célebre por ser el lugar que alberga una de las mayores fosas comunes de cadáveres sin identificar de civiles asesinados por la Fuerza Pública y presentados a la opinión pública como "guerrilleros dados de baja en combate)".

Seg
ún fuentes oficiales, la operación, denominada por el Presidente Santos "Bienvenida a las FARC" y "Sodoma" por las Fuerzas Militares, se planificó en la base militar de Larandia, en el departamento del Caquetá y se realizó a 26 kilómetros del municipio La Julia, en el departamento del Meta.

En palabras del canal de televisi
ón City TV, "del bombardeo se encargó la Fuerza Aérea; de la inteligencia, la Policía y la Armada Nacional; mientras que la VII Brigada del Ejército ofreció todo el apoyo táctico en tierra. En la operación conjunta, que comenzó la noche del 21 de septiembre, participaron casi 60 aeronaves (20 aviones y 37 helicópteros), las cuales utilizaron 50 bombas para dar de baja al líder de la guerrilla y sus acompañantes".

El Ej
ército colombiano lanzó este medio centenar de bombas sobre el campamento guerrillero un día después de que se hiciera público un comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) reiterando su disposición a iniciar un diálogo con el Gobierno entrante para buscar una salida política a la guerra, tras los fuertes enfrentamientos de las últimas semanas, que han dejado un saldo de 90 bajas en el ejército y unas 27 del lado de la guerrilla (éstas no confirmadas) solamente en el mes de septiembre.

El ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, coment
ó que durante la Operación Sodoma "las FARC respondieron y hubo un combate muy intenso". Ha trascendido que varias naves habrían sido derribados por la guerrilla y que hay varios heridos, pero el Gobierno no ha facilitado detalles sobre su número y estado. Reconoce que las comunicaciones están colapsadas en la zona, pero  afirma que "la moral de la tropa es excelente".

Cuerpos sin identificar

El triunfalismo era la nota predominante en los discursos de los representantes pol
íticos y mediáticos de la oligarquía colombiana, que se aceleraron a lanzar ediciones especiales sobre la "caída" del Mono Jojoy, satanizado como "la encarnación misma del mal", tal como lo definió en tono beatífico un exultante Juan Manuel Santos desde Nueva York.

El ministro de Defensa agreg
ó que "estamos avanzando en la tarea de identificación de los guerrilleros en baja y en cuanto tengamos los nombres lo vamos a revelar (...) Es probable que existan hombres y mujeres de importancia de las FARC pero no queremos especular".

El general Miguel Ernesto P
érez, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra, informó que el cadáver del 'Mono Jojoy' está bajo la custodia de la Policía Judicial, que lleva a cabo el levantamiento y la recolección de pruebas. 

El cuerpo se
á trasladado a Medicina Legal para su plena identificación. El Fiscal general, Guillermo Mendoza Diago, también confirmó que miembros de la Fiscalía se encuentran en la zona, además, para recoger pruebas y evidencias en el campamento. 

Es probable que en los pr
óximos días asistamos al espectáculo macabro de la exposición de cuerpos destrozados, presentados ante la población colombiana como trofeos de guerra, -perdón, quise decir "democracia", ya todos sabemos que en Colombia no hay guerra sino "lucha contra el narco-terrorismo", y por eso los guerrilleros de las FARC no son combatientes ni parte beligerante del conflicto armado, sino "bandidos", "terroristas" y "asesinos", y que el Estado colombiano es garante del Estado de derecho... pese a los más de 37.000 desaparecidos reconocidos por la Fiscalía, los más de 3.000 casos de ejecuciones extrajudiciales en los últimos 3 años, los más de 7.000 presos políticos, el encarcelamiento de inocentes y los montajes judiciales de las voces molestas al régimen, la connivencia del servicio presidencial de inteligencia, el DAS, con los escuadrones de la muerte paramilitares para perseguir, asesinar y calumniar a los opositores...
 
La guerra es garant
ía de más guerra: El mismo error de todos los presidentes
 
La ofensiva en estas zonas y en el territorio nacional contin
úan. Estoy seguro que es el golpe más fuerte que recibe esta estructura, pero hay que continuar, hay otros cabecillas en la zona. Estamos dispuestos a continuar operando. Les decimos a los terroristas que quedan: Acójanse al plan de reinserción, es el momento para que piensen en tomar una decisión.

Los medios oficialistas hacen recuento de los "duros golpes a las FARC" y publican organigramas con los cabecillas "dados de baja", se
ñalando los que "faltan", al estilo de la baraja de Bush en Iraq.

Todos los presidentes de Colombia, y especialmente el antecesor y mentor de Juan Manuel Santos,
Álvaro Uribe, anunciaron nada más llegar a la Casa de Nariño el fin de las FARC. En esa dinámica llevamos más de 40 años. Cada año el Gobierno publica cifras más abultadas de guerrilleros dados de baja o "positivos", y cada año le cuesta más trabajo ocultar las bajas de militares y policías muertos o heridos en ataques de la guerrilla. La "moribunda" guerrilla ha dado muestras en el último mes de su capacidad operativa, con varias acciones coordinadas que se han cobrado numerosas víctimas entre militares y policías.

Llamado a la cordura


La senadora liberal colombiana,
Piedad Córdoba, hizo un llamado este jueves al Gobierno de Juan Manuel Santos y al grupo insurgente a dialogar para buscar la solución al conflicto armado que vive ese país desde hace más de 50 años.

Consider
ó que las operaciones militares contra grupos insurgentes, como la que se llevó a cabo en la noche de este miércoles en la región de La Macarena, Meta (centro) "no acabarán con el conflicto (...) La guerra va a continuar".

El ex presidente colombiano, Ernesto Samper, asegur
ó que la muerte de Mono Jojoy, no se traduce en que es el fin de las FARC porque pueden reconstituirse, sino en que es momento de buscar una salida negociada al conflicto interno del país suramericano.

Pese a la exultante felicidad de sus gobernantes, no tiene el pueblo colombiano demasiados motivos para el optimismo, atrapado en una espiral guerrerista que cada d
ía deja víctimas entre la población civil y daños irreversibles en sus cuerpos, sus derechos, sus propiedades, su esperanza, su dignidad.

Hay que ser muy mezquino para pensar que la muerte de una persona puede ser la soluci
ón de nada. En el caso del conflicto armado colombiano, además, hace falta ser pendejo para dejarse contagiar por esta "patriótica euforia exterminadora del enemigo", que no sólo ha probado ser suicida, sino que viene siendo el motor del genocidio del pueblo colombiano.



NO MAS CONFRONTACION ENTRE REVOLUCIONARIOS


La dirigencia guerrillera del Oriente Colombiano, que abarca Arauca, Casanare, Boyacá, y parte de los Santanderes, asistidos por nuestras máximas comandancias del Secretariado Nacional y el Comando Central, anunciamos que ha terminado definitivamente la trágica confrontación que se venía dando entre las FARC-EP y el ELN, en el departamento de arauca.
Nos hemos reunido en el departamento de Arauca en un ambiente de mucha franqueza, fraternidad y camaradería para abordar las causas que desembocaron en un desafortunada y absurda confrontacion entre organizaciones hermanas. Recogimos y asumimos, en su espiritu y en su letra, el acuerdo de las dos direcciones nacionales de diciembre de 2009.
Hemos realizado una profunda reflexión sobre las causas que motivaron la confrontación y trabajaremos por aportar soluciones, pero sobre todo evitando hacia el futuro volver a repetir tamaña equivocación.
Somos autocríticos en reconocer los daños y afecciones causadas a la población, son dolorosos los episodios y lamentable las consecuencias. Por tanto, presentamos nuestros sentimientos de consideracion y excusas a todos los afectados.
Este reencuentro entre organizaciones hermanas es un valuoso estímulo a la resistencia araucana y de los colombianos. Sin duda, será objeto de provocaciones y versiones tendenciosas de la campaña contrainsurgente.
Las conclusiones a las que llegamos, ratifican que las diferencias debemos resolverlas animados en extraer de ellas fortalezas, decisiones constructivas y a forjar caminos unitarios.
Salimos de esta reunión, comprometidos y animados a poner el mayor empeño encaminado a cicatrizar heridas, a hermanarnos plenamente, a estimular el retorno de campesinos a sus tierras, a reconstruir la confianza y la esperanza en esta insurgencia que pertenece a la estirpe heróica del pueblo araucano.
Ratificamos que nuestros combatientes y nuestras armas, solo responden a la defensa de los intereses de nuestros pueblos, elevando el combate por la Colombia Nueva a la que hemos aportado tantas luchas y sacrificios.
En este Bicentenario del Grito de la Independencia, nos llenamos de dignidad y grandeza contra la ocupacion militar norteamericana, el expolio de las multinacionales y el servilismo de esta oligarquía de la que solo se esperan privilegios a los poderosos e infortunio a los humildes. Alentamos a nuestro pueblo a replicar las más grandes y heróicas jornadas por la independencia definitiva, por la Paz, la Justicia y la Felicidad Social.
Finalmente enviamos un fraterno abrazo a los combatientes, militantes y pueblo araucano.
Frente de Guerra Oriental del Ejército de Liberación ELNBloque Oriental de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercito del Pueblo FARC - EPCOMANDO CENTRAL DEL ELN
SECRETARIADO DE LAS FARC-EP
Montañas de Arauca, 14 de septiembre de 2010

La risa de Manuel Marulanda Vélez



Al tiempo que los combatia con singular maestria, sabia reirse a carcajadas de sus perfumados y pretenciosos enemigos.
Gabriel Angel A finales del año 2005 fui invitado a tomar parte en una reunión convocada por el Camarada Manuel Marulanda Vélez en su campamento central. Cerca de cuatro docenas de mandos de los bloques Oriental y Sur de las FARC participaban en ella. Aquella, desde luego, era una ocasión muy especial.  El Camarada se proponía darnos a conocer el cúmulo de documentos elaborados por el Secretariado Nacional de las FARC durante los últimos seis meses, pero sobre todo, presentar a nuestra consideración un material elaborado por él mismo acerca de la situación política nacional y los desarrollos de la confrontación armada contra el llamado Plan Patriota, operación militar de gigantesca envergadura que se acercaba a completar los dos primeros años de ejecución contra nosotros
Tal y como él acostumbraba para ese tipo de actos, hasta el más mínimo detalle estaba perfectamente previsto. Aún en medio de la hostilidad enemiga, al penetrar al campamento del Comandante en Jefe de las FARC se podía respirar un aire de absoluta calma. Quizás cuándo habría aprendido Marulanda a ubicarse siempre en el ojo del huracán, porque jamás se hallaba lejos de lo más agudo de los enfrentamientos. Pero al mismo tiempo sabía hacerlo de tal modo que parecía encontrarse a mil kilómetros del más leve de los riesgos. La adopción de toda clase de seguridades para nada reñía con la tranquila rutina que se vivía en su unidad.
Durante los breves días que duró la reunión, fue él sin duda la figura central. Sin que en ningún momento su sorprendente sencillez diera lugar al menor asomo de suficiencia. Sabía, porque sin ninguna duda tenía que saberlo, que todos los presentes allí sentíamos por él un profundo respeto. Que ante nuestros ojos se dibujaba como una figura grandiosa, un personaje de colosales dimensiones militares y políticas. No en vano, durante 55 años continuos, había librado de modo victorioso la más prodigiosa guerra de guerrillas que conociera la historia. La ira del poder imperial de los Estados Unidos, unida al odio visceral de la oligarquía y el militarismo colombianos, se habían estrellado siempre en vano contra su intuición de guerrero nato. Jamás habían podido alcanzarlo, ni siquiera herirlo. Sin embargo su  tono de voz, sus maneras, su trato con los demás, no lo diferenciaban en nada del más noble y cariñoso abuelo que pudiera encontrarse en cualquier pueblecito andino de Colombia.
Aunque no hablara propiamente de cosas tiernas. Diseccionaba con magistral agudeza las distintas etapas de la operación en curso y orientaba con precisión los modos de actuación que debían caracterizar la respuesta guerrillera. Recuerdo en particular su análisis del más reciente cerco del que habíamos salido bien librados todos. Había ocurrido al sur del río Caguán. Los generales colombianos, asesorados permanentemente por personal del Ejército norteamericano, consideraron terminada su fase de inteligencia contra las FARC y dispusieron la hasta entonces más grande maniobra de despliegue con el fin de aniquilar su dirección. Nuestros movimientos se iniciaron al tiempo que los primeros desembarcos aéreos. Conducidos por Manuel Marulanda y el Mono Jojoy, la cúpula de las FARC burló con asombrosa pulcritud la todopoderosa agresión enemiga. De ella nos hablaba Marulanda seis meses después, a trescientos kilómetros al norte de donde había ocurrido.
Para entonces había logrado reunir toda la información sobre los movimientos de la tropa. Después de ubicarse a una y otra distancia de los campamentos de las FARC, veintiocho patrullas de soldados profesionales, compuestas por lo menos de trescientos hombres cada una, apoyadas por vía aérea con helicópteros artillados y aviones gringos de inteligencia y caza bombarderos, se lanzaron como fieras hambrientas sobre su codiciada presa.  Jamás pudieron entender cómo se habían escabullido de allí las fuerzas que esperaban aplastar. Marulanda y Jojoy les habían preparado un recibimiento muy distinto al que esperaban. El Ejército, la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea se encontraron embarbascados en una guerra de desgaste contra comandos guerrilleros móviles. Cuando varios meses después éstos se hicieron a un lado, el objetivo principal se había esfumado como por encanto.
Al hablar de aquello, Manuel Marulanda Vélez no podía contener la risa. En uno de los recesos de las sesiones, al pasar por frente a su habitación, me encontré con él a boca de jarro. De manera completamente natural se dirigió a mí, agitando su mano derecha del modo con el que los colombianos solemos señalar de la que nos salvamos, y me preguntó, dominado por la carcajada, qué opinaba yo acerca de esa manada tan gigantesca de soldados que habían lanzado contra nosotros. Comprendí que en realidad no esperaba una respuesta, simplemente deseaba tener un cómplice para celebrar lo que juzgaba una enorme travesura, haber puesto de ruana una vez más la soberbia del Presidente y los altos mandos militares.
Jamás olvidaré ese rasgo del Comandante Marulanda. Por eso me gusta rememorarlo así, como lo vi durante ese día y los siguientes. Dos años después de ocurrida su muerte, me lo imagino del mismo modo. Riéndose a carcajadas de Álvaro Uribe Vélez, quien en su idiotez se atrevió a afirmar que habían sido las bombas y los ametrallamientos los que habían acabado con su vida. Celebrando como un niño las ridículas promesas de los diferentes candidatos presidenciales que ofrecen, como tantos otros antes que ellos, que acabarán con las FARC.
Manuel Marulanda Vélez, en su risa, en su astucia, en su sabiduría, sabía bien que él y el Ejército del Pueblo que conformó durante su vida, encarnan a la perfección los anhelos de justicia del pueblo colombiano. Por eso estaba completamente seguro de vencer, de que tarde o temprano llegará la hora de nuestra victoria. Al tiempo que los combatía con singular maestría, sabía reírse a carcajadas de sus perfumados y pretenciosos enemigos. Los perfumados y pretenciosos enemigos del pueblo colombiano. De los que nos reímos todo el tiempo las FARC, sobre todo cada vez que vuelven a lanzarnos sus bochinchosas amenazas.

Carta abierta del Comandante Jorge Briceño (Mono Jojoy)

Señor: Freddy Padilla de León. Compatriota:

Escuché atentamente su alocución radial del día 21 de enero 2010 que me pareció inspirada más con fines de propaganda, de perdona vidas y de guerra psicológica, que en sincero ánimo reconciliatorio y de grandeza, invitándome a la entrega y a la rendición.
No es pionero usted en este tipo de “invitaciones”. Nuestro insigne Comandante Manuel Marulanda Vélez, solía relatarnos cómo en los comienzos de esta lucha por la liberación de nuestro pueblo, el general Álvaro Valencia Tovar también acostumbraba dirigir mensajes de ese mismo tenor al Comandante Ciro Trujillo, incluso ofreciéndole dinero a modo de soborno, a tiempo que se concentraban las tropas, se estrechaba el anillo y se afinaban los mecanismos para dar comienzo a la agresión contra la población civil de las regiones de Marquetalia y Riochiquito, dentro del diseño del Plan LASO y en el medio de una situación política en que las Fuerzas Militares iniciaban su carrera como instrumento clasista de represión al servicio de los latifundistas para despojar de la tierra a los campesinos.
Qué poco nos conoce usted señor Padilla de León: con toda sinceridad, sin odios ni resentimientos y con el respeto que todo revolucionario profesa por sus adversarios, le respondo: No, muchas gracias, general.
En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios.
Hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social, o por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en donde quepamos todos.
Jamás hemos proclamado el principio de la guerra por la guerra, ni asumido esta lucha como algo personal, ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que por fin tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y que conduzcan al desmonte del actual régimen político criminal, oligárquico, corrupto, excluyente e injusto, como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.
Con la honestidad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz. No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos, ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra, declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años.
Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz. Pero no será a través de una paz falsa donde una minoría oligárquica continúa acaparando todas las riquezas, a tiempo que las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos, el camino más seguro para alcanzar la reconstrucción de la patria y la reconciliación de los colombianos.
Una paz entendida como rendición o entrega es una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.
Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?
¿Mas Democracia o mas autoritarismo y más represión y arrodillamiento al imperio?
Lo invitamos a reflexionar sobre estas serenas palabras plenas de sensatez y actualidad, contenidas en el mensaje que dirigió el comandante Manuel Marulanda Vélez a los miembros de las Fuerzas Militares:
“El futuro de Colombia no puede ser el de guerra indefinida, ni el de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzosa entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos; nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias, mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno, para bien de las futuras generaciones de compatriotas ”.
Hoy, queremos compartir este razonamiento con usted y también, como siempre, con los sargentos, los cabos, los tenientes, capitanes y coroneles, y con todos los hombres de experiencia que ponen el pecho en los combates, pero que a pesar de ello, les está vedado ascender a la oficialidad por su origen social, su color de piel o su raza.
Le recuerdo general, que el paso por la milicia en defensa de intereses extranjeros u oligárquicos que hacen algunos de ustedes, así sea prolongado en el tiempo, es efímero, y que pronto será usted llamado calificar servicios, y de seguro el pueblo o la justicia internacional, le irá a reclamar su responsabilidad como comandante de las Fuerzas Militares en los crímenes de lesa humanidad contra nuestro pueblo, hipócritamente llamados “falsos positivos” o, en su papel como jefe en un tiempo de la nefasta XX Brigada de “inteligencia y contra inteligencia” (B I N C I), de tan ingrata recordación para los colombianos, así como el florecimiento y extensión del paramilitarismo tras su paso por la comandancia de la Segunda División del ejército, al lado del hoy presidiario general Iván Ramírez.
Hemos hecho reiterados llamamientos a todos los patriotas y demócratas de Colombia, a intercambiar sobre estos temas para impedir el establecimiento perpetuo en nuestra patria de una dictadura o un gobierno totalitario y despótico.
Hoy las FARC queremos invitar a todos los militares e integrantes de la Fuerza Pública a retomar el camino de defensa de la soberanía patria, a trabajar por la formación de un ejército bolivariano patriótico, que no vuelva las armas contra sus conciudadanos, integrado a las luchas populares, y que trabaje en beneficio de alcanzar la paz, a la vez que por el intercambio humanitario y para a continuar la obra que dejó sin culminar el Libertador Simón Bolívar, para que Colombia no vuelva a sufrir jamás la afrenta de ver a los soldados que usted comanda, sumisos y despojados de sus armas, para ser revisadas por los representantes del ejército de la potencia extranjera que nos avasalla, como ocurrió en pasada visita del presidente Bush.

Compatriota,
Jorge Suárez Briceño.
Integrante del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC EP.
Montañas de Colombia, Enero del 2010

9.28.2010

Al camarada Briceño

Camarada Jorge Briceño: ¡Quienes por su Pueblo mueren, como Pueblo, eternamente vivirán!

“Si más sangre hay que derramar, pa’ que la obra sea construida, ¡pues más sangre será vertida!, ¡el Pueblo no la va a negar! Julián Conrado

Repugnancia y pena ajena, eso es lo que provoca el ver la forma en la cual la oligarquía y sus medios de desinformación y alienación (ambos arrodillados y serviles a las migajas que el imperio les da), festejan de manera repugnante y llenos de sevicia (demostrando una vez más su fétida conciencia de clase), el cobarde asesinato con bombas gringas -no en combate como afirman estos ladinos-, de revolucionarios, no de “narco-terroristas” ni de bandidos, que por fortuna saben que en una revolución se triunfa o se muere, si esta es verdadera –como lo dijera el comandante Guevara- y están dispuestos a morir en cualquier momento por la causa del pueblo, lo que los hace más valerosos aún; lo peor de todo con los enemigos del pueblo que detentan el poder, es que son tan viles, que son capaces de cantar victoria mientras masacran a un pueblo con hambre.

Son tan mezquinos y farsantes que desconocen que en el país lo que se vive es una guerra, la cual no se inicio por voluntad del pueblo precisamente, sino que se inicia, justamente, por los egoístas intereses particulares de la oligarquía, que no ha dudado ni un segundo, en ejercer todo su odio y su violencia organizada en contra del pueblo que ellos mismos explotan, masacran, desplazan y llevan a la guerra, ya sea como pueblo carne de cañón en defensa de la “patria” de los ricos, o como guerrillero que decide entregar su vida a la causa del pueblo y de la revolución. Es la falsimedia fascista, propiedad de los oligarcas, ahora en manos de la reacción internacional, los que mienten y distorsionan la realidad sobre lo que realmente sucede en el conflicto que desangra nuestra nación; que dicen que las acciones militares de la guerrilla son “actos terroristas”, que los guerrilleros son unos “secuestradores”, que se lucran del narcotráfico, en fin, medios tan despreciables y tan poco profesionales, que no solo celebran la muerte de seres humanos ejemplares como los guerrilleros de las FARC-EP, sino que ocultan sistemáticamente, el sin número de atropellos que desde siempre comete el gobierno y sus esbirros militares y paracos, contra el pueblo, cada vez con más descaro y saña.
Podrán decir lo que quieran sobre el camarada Jorge Briceño, que fue un “monstruo”, un “asesino”, un “terrorista” comparable con Bin Laden (máximo “terrorista” justamente financiado y entrenado por la CIA durante los ochenta…), pero la verdad es más dura que el hierro, por eso no la han fundido, ni la podrán fundir jamás, y será la historia quien absolverá, no solo al camarada “Mono Jojoy”, sino a todos aquellos camaradas que como Manuel Marulanda Vélez, Raúl Reyes, Iván Ríos, Jacobo Arenas, Martín Caballero, Mariana Páez, Felipe Rincón, Domingo Biojo, Cristian Pérez, Charro Negro, Isaías Pardo, Efraín Guzmán, Hernando González Acosta, Edgar Tobar, Negro Acacio, entre muchos otros, dieron su vida por la causa de los pobres y explotados de la patria, perennemente con valor y mucho amor, siempre sin esperar algo para su beneficio particular, sino anhelando poder brindarle al pueblo justicia, paz y liberación.

Muchas veces invitaron al camarada Jorge a desmovilizarse, siempre la oligarquía ha pretendido comprar la convicción de los revolucionarios con prebendas y dinero, ¡cuánta estupidez!, ¿hasta donde podrá llegar la bajeza de estos explotadores?, no saben que cuando alguien ama a su pueblo de verdad está dispuesto a ir hasta el final con este hasta las últimas consecuencias, incluso hasta morir; eso lamentablemente le toco a nuestro amado mariscal, esa posibilidad nunca se puede obviar, todos sabemos que la pelea es peleando, eso lo sabía muy bien él camarada desde siempre, pero como le contesto al asesino y criminal Freddy Padilla de León, asesino de su propio pueblo, cuando lo invito a desmovilizarse, les reiteramos una vez más que “En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios.”, y duélale a quien le duela “Hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social, o por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en donde quepamos todos.”

La paz, ese era el sueño por el que nuestro camarada El “Mono Jojoy” y tantos otros camaradas dieron su vida, pero no la paz entendida como la simple rendición y desmovilización de las guerrillas revolucionarias, es decir, la paz de los ricos, la paz de los sepulcros, como dijera Jacobo, eso no es más que “una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.”; justicia social, palabra que los oligarcas no dudaron en manosear y menoscabar en sus vacios y demagógicos discursos para las pasadas y espurias elecciones presidenciales, pero que deberá ser cuota fundamental para la consolidación de la Nueva Colombia que avanza en campos y ciudades, con el inmenso esfuerzo revolucionario de patriotas que se la juegan hasta las últimas consecuencias, impulsados por el infinito amor que por su pueblo profesan. Ese esfuerzo formidable que la historia sabrá recompensar, indudablemente, está abonado con la sangre derramada por los mártires de la Colombia de Bolívar, que sin duda se convierten en ejemplo imborrable de heroísmo y compromiso para los que seguimos en la lucha por una patria libre, digna, soberana y bolivariana, por que cuando muere un camarada es cuando con más razón, con más ardiente pasión, arde el fuego justiciero.

El camarada Jorge Briceño pasará a la historia como el general de la revolución colombiana, como un aguerrido y valiente combatiente, capaz de generar temor en los criminales que escudados tras el poderío militar que les brindan los gringos, asesinan sin compasión al pueblo y se atreven a llamar a sus dignos adversarios “terroristas”, sabiendo que no hay nada más terrorista que un ejército que atenta contra su propio pueblo.
Camarada Jorge Briceño: ¡La luz de tu heroísmo ilumina los caminos de la nueva Colombia!

¡Gloria Eterna a los combatientes del 48 Frente y los Guerreros del Oriental que ofrendaron sus vidas por el pueblo colombiano!
¡Morir por el pueblo, es vivir para siempre!
¡Comandante Manuel Marulanda Vélez, ante el altar de la Patria juramos Vencer y Venceremos!

¡La Patria se respeta, fuera Yankees de Colombia!
Con los asesinos de nuestro Pueblo: ¡Ni perdón, ni olvido!
¡Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio, toda una vida de Combate!
Escrito por: Emiliano Torres, Núcleo Bolivariano Juan de la Cruz Varela, septiembre de 2010

9.08.2010

NUCLEO BOLIVARIANO MARIANA PAEZ SE PRONUNCIA

¡Por la nueva Colombia, la patria grande y el socialismo!

“La guerra revolucionaria es la guerra de las masas,
y sólo puede realizarse movilizando a las masas y apoyándose en ellas”
Mao Tse-tung

La historia de los pueblos es la historia de sus luchas; es la vida real de las personas, sus ideas, aspiraciones y acciones lo que construye y transforma a las sociedades y sus diversas formas de gobierno; los grupos de personas entramos en conflicto por diversos intereses económicos, políticos y culturales, ahora bien el conflicto social y armado en Colombia encontrara sus orígenes y solución indagando en centenas de años durante los cuales generaciones y generaciones hemos sido explotados, despojados y coaccionados a consecuencia de la avaricia sin limites del imperio y una minoría lacaya que se ha encargado del trabajo sucio.

Las clases dominantes en Colombia hace mucho que cedieron nuestra soberanía al imperio Estadounidense, los despostas de turno por medio de militares y paramilitares han ejecutado las más aberrantes atrocidades en contra de población civil inocente; bajo la lógica de guerra interna del Estado, el enemigo de la burguesía es su propio pueblo, producto de esta mentalidad desde ya décadas en Latinoamérica se aplican los temibles experimentos de la guerra contrainsurgente ideada por los Estados Unidos para detener las justas luchas de los pueblos por medio de verdadero terrorismo de Estado.

En este contexto histórico de represión nuestros ancestros y aun nosotros hemos resistido y propuesto transformaciones que se han materializado por medio de iniciativas populares abiertas, que sin embargo han sido desarticuladas por medio de disociación o exterminio físico.
Esta constante amenaza que ha expuesto a los que creemos, queremos y luchamos por la sociedad nueva ha llevado a que históricamente y paralelamente a las propuestas abiertas se haya desarrollado la lucha clandestina en Colombia.

La lucha clandestina y guerrillera es un asunto que se cruza inevitablemente con la historia de nuestro continente, en Colombia las determinadas condiciones han acabado con decenas de estos movimientos, sin embargo uno de ellos, las FARC-EP ha resistido combatiendo desde casi medio siglo, y esto no es debido a que los revolucionarios ignoremos la perjudicial y atroz dinámica de la guerra, sino a las extremas técnicas desarrolladas por los gendarmes en representación de los tiranos.

Los revolucionarios lucharemos con lo que podamos hasta que podamos, apoyamos la combinación de las diversas formas de lucha, creemos en la legitimidad de la lucha armada y en la fuerza estratégica que esta aporta a las necesidades políticas, económicas y culturales de los pueblos. Sabemos que faltan mas que las armas para la emancipación de nuestros pueblos; como jóvenes que creemos en la transformación apoyamos, discutimos y proponemos arte y cultura contra-hegemónica que muestre la posibilidad y necesidad de nuevas dinámicas sociales que restablezcan el equilibrio y la sostenibilidad que debe primar en la tierra.

La dominación que ejerce la burguesía frente al pueblo se da en lo político, en lo militar y en lo económico, empero la cultura también se convierte en un aparato de dominación cuya función es cohesionar a la población en torno a un ideal arbitrario de la clase política en el poder; la historia oficial expuesta por la maquinaria de los opresores se esfuerza en legitimar su versión de los hechos, que por lo regular no es mas que patrañas acomodadas para esconder la barbarie de sus acciones.

Ni la bota militar, ni los cuentos del déspota de turno lograran esconder la sangre y el sudor que han moldeado la memoria de nuestros pueblos. Los ojos de niños y ancianos revelan en su brillo nostálgico nuestro temple guerrero; la historia oficial poco entiende de los que ha llamado “los vencidos”, por el simple hecho que no sabe que seremos los vencedores!
Hace casi 520 años que la locura de occidente invadió nuestra América, violaron, mataron y robaron en nombre de su gran señor y a favor de nuestra supuesta inferioridad, los miles que resistieron fueron llamados caníbales y su cultura fue degradada a la categoría de barbará o incivilizada.

Cinco centenarios después se han ganado algunas luchas y otras se han perdido, pero la forma en que el imperio sataniza a los que luchan y se resisten a sus injustas reglas no ha cambiado mucho: antes los que luchaban eran llamados caníbales, ahora nos dicen terroristas. Pero no importa la forma en que nos llamen, lo que verdaderamente importa es lo que hagamos por liberarnos; la dignidad y soberanía de un pueblo que lucha no se vende ni se compra, solo se roba o se defiende con dignidad hasta el triunfo o la muerte.

Hoy como ayer miles y miles nos levantamos con voces, piedras, fusiles y banderas contra la autocracia y los tiranos! Tenemos la convicción que solo la historia con su promesa dolorida pero revestida de confianza nos otorga, tenemos la certeza de que en campos y ciudades, desde trincheras y barricadas la lucha continuara hasta que nuestras voces sean tantas que nuestro grito unido deshaga el “tigre de papel” que nos ha espantado.
¡Como en la campaña admirable: guerra a muerte al opresor!



AntonioLugo

NUCLEO BOLIVARIANO MARIANA PAEZ

Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia

Ciudades de Colombia, Martes 7 de Septiembre de 2010