3.31.2010

Marzo 1..., Marzo 7..., marzo de dignidad.

En memoria de los héroes de Sucumbíos y de los comandantes Raúl Reyes e Iván Ríos

En nombre de nuestros sueños que son los sueños de justicia del pueblo sojuzgado, en nombre de los ideales de una patria libre sin explotadores ni explotados floreciendo desde la sangre de nuestros muertos, desde nuestra memoria más profunda, hasta la atalaya de la dignidad indoblegable, decimos: en este marzo de horas que evocan lutos, gloria a los héroes caídos en la resistencia al opresor, gloria a Raúl Reyes, gloria a Iván Ríos, gloria a los caídos en Sucumbíos..., gloria a todos los combatientes que han entregado su vida por la causa de la libertad.

Este marzo bicentenario del grito de independencia es el del segundo aniversario de la agresión del ejercito fascista de Álvaro Uribe Vélez y del imperio contra el territorio de la hermana república del Ecuador ocurrida el día 1 y que ocasionó la muerte a mansalva de 21 combatientes farianos, de un hermano ecuatoriano y de 5 estudiantes internacionalistas mexicanos, y es el aniversario segundo, también, del asesinato el día 7, del comandante Iván Ríos. Los planes militares y políticos que Raúl e Iván contribuyeron a forjar siguen batallando en los fusiles guerrilleros por la Nueva Colombia, la Patria grande y el socialismo.

Son dos crímenes, entre muchísimos más, de un estado que auspiciado por el imperio yanqui ha degradado la guerra con sus métodos de horca y cuchillo, descuartizamientos con moto sierra, masacres indescriptibles, desapariciones, delaciones, asquerosa venalidad e infinitas formas de represión. A la crisis humanitaria que ha tocado el fondo de la infamia le agregan hoy la infestación del suelo patrio con odiosas bases militares gringas que apuntan contra el corazón de Nuestra América.

Pero, en medio del colapso moral de su institucionalidad podrida, ¿a quién creyeron enterrar decretando el inicio del fin de las FARC-EP, coreando el fin del fin y luego el post conflicto?, ¿pensaron en verdad que sería posible aniquilar con bombas y perfidia la determinación de combate del pueblo en armas avanzando hacia la definitiva independencia?

De nada les ha valido y de nada les valdrá a los verdugos tanta saña contra un pueblo que ha decidido ser libre y lo será.

Los nuestros son como las semillas, que cuando caen en esta tierra indómita, abonada de dignidad, resurgen como siembra múltiple en los puños levantados, en las rojas banderas en alto, en los fusiles que truenan la vindicta, en el verde de la selva, en la esperanza de los pueblos que no se rinden jamás. Germinan, como eufonía de un mañana en libertad.

Internacionalismo, solidaridad, socialismo y Patria Grande..., es el signo de su sangre, es la enseña de su sacrificio. Sus muertes son solo el precio de sueños que no abandonaremos jamás; y ante todo son aliento para avanzar. A la zaga esta un régimen que ha desnudado su criminalidad, su condición de lacayo revelada, su anti-bolivarianismo evidenciado... En cambio los nuestros están en el pecho de los siglos imbricados, en las manos de quienes hoy portan la espada de combate del Libertador, presentes permanecen en todas partes, vivificados, derramando su espiritualidad; allí ellos están como gestores de la renaciente continentalidad de las causas emancipantes que fueron postergadas y que hoy retoman sus bríos creciendo en la insurgencia y en cada lucha de la bolivariana gesta esperanzadora.

Estas muertes que jamás quedarán impunes, estos sacrificios que no han sido en vano, estos héroes que con su ejemplo y su memoria siguen enfrentando a la más feroz máquina militar de un capitalismo endemoniado por el veneno de su peor crisis mundial, son la evidencia de la potencia que entraña la sobrevivencia del ideal, mientras asistimos, a la agonía política de los victimarios.

¡Viva la justa guerra de resistencia bolivariana que abre el camino a la victoria de los oprimidos!
¡Viva la memoria de Raúl Reyes!
¡Viva la memoria de Iván Ríos!
¡Viva la memoria de nuestros hombres y mujeres que entregaron sus vidas por la libertad!
¡Hemos jurado vencer y venceremos!
Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP
Montañas de Colombia, Marzo de 2010

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