10.15.2010

Semblanza del heroico guerrillero

Jorge Briceño VIVE


Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo

y prolonga la sublime existencia

hasta la más remota posteridad. SIMÓN BOLÍVAR



30 aviones y 27 helicópteros, 7 toneladas de explosivo tritonal y la tecnología militar de punta del South Command estadounidense y del Mossad israelí, el uso desproporcionado de la fuerza y la violencia terrorista del Estado, todos, contra un hombre en su cuartel de la montaña, que no era un hombre, sino un pueblo.

Lo ocurrido en la madrugada del 22 de septiembre en las selvas de La Macarena no fue un combate, sino un vil asesinato, una masacre ejecutada a mansalva y sobre seguro por un Estado terrorista subordinado a los dictados de Washington. Contra el comandante Jorge Briceño, del Secretariado de las FARC, fue concentrado todo el fuego y todo el odio de una casta dominante criminal, de ultraderecha, que por décadas ha ensangrentado y empobrecido al país.

 
Era Jorge un símbolo telúrico, potente, de la rebeldía y la esperanza del pueblo llano de Colombia, salido de la escuela de guerra de guerrillas móviles del legendario Manuel Marulanda Vélez. Era un ser excepcionalmente humano, y por ello, amado por la gente y por la tropa guerrillera. En tiempos de la zona de distensión y de los diálogos de paz, cuando aparecía de vez en cuando en la población de La Macarena, un enjambre de niños descalzos y descamisados, bulliciosos, lo seguía por las polvorientas calles, y él, feliz, dejaba que le quitaran la boina y que saltaran en su corazón, como en la canción Jojoy del cantautor Julián. Era un imán en traje de fatiga arrastrando pueblo a su paso, fundiéndose con sus sueños. Campesinos, obreros, desempleados, alcaldes, curas, académicos, sindicalistas, maestros, estudiantes, afro descendientes, amas de casa, escuchaban la magia torrencial de sus palabras que aludían a un sueño llamado Nueva Colombia, Patria Grande y Socialismo.

 
Era un duro, sí, pero aprisionado por una gran ternura. Recio con el enemigo, afectuoso con su pueblo. No faltaba en su mochila de campaña el Diario del Che. Bebía con avidez el pensamiento de Guevara, y del guerrillero heroico había aprendido a endurecer, sin perder la ternura jamás. Era un guerrero enamorado del fulgurante amor de los héroes por la libertad y la justicia.

 
Había Ingresado a la guerrilla de las FARC en 1968. Eran los tiempos feroces de la represión y la exclusión brutal del Frente Nacional bipartidista y oligárquico, que pretendió criminalizar el derecho de los pueblos a la opción política. Empuñando la bandera comunista, siempre al lado de Manuel y de Jacobo, se forjó como guerrero en las vicisitudes de la guerra justa contra la opresión.

 
Lo de “Mono” por lo catire o de cabello claro, rubio, o huero. Lo de “Jojoy”, por una muletilla de juventud. Así, el joven “Mono Jojoy” trasegó con su fusil y su política al hombro, las tres cordilleras andinas de la arriscada geografía colombiana.

 
Su primera revolución triunfante, fue la librada consigo mismo. Implacable con sus lastres humanos, poco a poco, doblegándolos a pulso, fue levantando hacia el cielo la gran mole de su arquitectura política y guerrera, de hombre nuevo. Su pasión por la libertad y ese anhelo de dignidad para todos que abrazaba su corazón, fue el arpegio más sonoro de su fibra humana.

La figura de Jorge continúa su incesante crecimiento en las selvas inmensas del Caguán, en sus puertos fluviales de amarillento caudal, hasta alcanzar la inusitada dimensión de la leyenda. Incansable constructor de partido y de milicias populares, agitador de la Unión Patriótica como alternativa política, impulsor entre la población de la sustitución de cultivos de coca por siembras de caucho y cacao. Consciente de la importancia de la propaganda revolucionaria instaló, por primera vez, una impresora offset montaña adentro. En Remolinos y en Santo Domingo es el hombre de la logística, de los uniformes, de las armas, de las finanzas. Formador de cuadros, llamaba a los cadetes egresados de la Escuela Nacional, para tomar de ellos, aún frescos, los nuevos conocimientos y técnicas aprendidas. Nunca percibió sombras en los que podían saber más que él; por el contrario, los acogió con admiración, y aprendió de ellos. Era un insaciable fagocitando luces.

 
Luego el guerrero irrumpe en los Llanos indómitos y bravíos, que tienen la extensión de medio país y una rica historia de rebeldía contra el centro del poder. Allí inscribió su nombre en moldes dorados de la mano de Marulanda y sus compañeros, como destacado estratega militar y político, como luchador en la primera línea de fuego y en la conducción del avance de las huestes guerrilleras hacia la capital. Realmente el poder de Jorge, su liderazgo avasallante, cautivador, se fundaba en la dirección colectiva y en el gran amor que le profesaban los guerrilleros y el pueblo.

 
Ningún jefe insurgente de Nuestra América había sido atacado con tanta saña. 50 bombas inteligentes made in USA que demolieron y arrasaron su puesto de mando, no fueron suficientes para saciar el odio de las oligarquías. Verificada la muerte del comandante, el gobierno desencadenó, desde todos los flancos, el más infame ataque mediático, con el propósito quimérico de aniquilar también su imagen y su ejemplo de dignidad. No se trataba sólo de matar a la persona, sino al sueño de esa inmensa muchedumbre de humildes que creen en el proyecto político libertario de las FARC-EP. Sangre y fuego, tierra arrasada, terrorismo de Estado, ha sido la práctica constante del régimen para defender los intereses de las trasnacionales, la bolsa y el poder de una oligarquía apátrida y arrodillada a los gringos.

 
Frente a la barbarie del Estado, ni una sola palabra de la acuciosa Katerine Aston de la Unión Europea, ni de aquellos que siempre están condenando nuestros modestos medios de resistencia. No lo necesitamos; el poder moral de las FARC es inexpugnable. Bien sabemos que por boca de ellos habla la iniquidad de los imperios.

 
El comandante Jorge encarnaba los más profundos sentimientos altruistas de las FARC, en la lucha y resistencia de los pueblos contra el terrorismo de Estado. Como es de conocimiento, los Estados terroristas, como el de Colombia, buscan siempre proyectar su propia condición sobre quienes los adversan. Por eso, el presidente Santos, ladrando desde Nueva York, muy cerca de su amo, desesperado por deslegitimar la lucha de los pueblos por la justicia, tergiversa la realidad del conflicto interno de Colombia, pretendiendo vanamente satanizar el alzamiento armado, al referirse a Jorge como símbolo del terror y la violencia.

 
¿Qué más se puede esperar de personajes tan siniestros? Hace poco, oficiando como ministro de defensa y de los “falsos positivos”, Juan Manuel Santos se solazaba con los cadáveres de guerrilleros abatidos en los Montes de María. Ahora, el actual jefe de esa cartera, señor Rodrigo Rivera, se conduele más por la muerte de la perra Sasha, que por los centenares de soldados muertos y heridos en el campo de batalla de La Macarena.

 
La fementida “Sodoma”, nombre de la operación que segó la vida de los nuestros, no es otra cosa que el mismo Estado colombiano en su bancarrota moral. La “madriguera” del verdadero monstruo terrorista es el Palacio de Nariño, sede del gobierno de Bogotá. Desde allí se ha planificado el desastre humanitario que padece la patria. Desde ese mismo antro, los cerebros de la seguridad democrática, tan celebrada por el presidente Santos, ordenaron las masacres contra la población inerme, las ejecuciones extrajudiciales (“falsos positivos”), las fosas comunes, las detenciones masivas, las desapariciones y desplazamientos forzados, y tantos otros abominables crímenes de lesa humanidad.

 
A los que hoy desde el gobierno, ebrios de triunfalismo nos conminan a la rendición, les respondemos con las mismas palabras que el comandante Jorge Briceño le dirigiera al general Padilla en enero de 2010, en respuesta a una exigencia similar:

 
“…Que poco nos conoce usted señor Padilla de León: con toda sinceridad, sin odios ni resentimientos y con el respeto que todo revolucionario profesa por sus adversarios, le respondo: No, muchas gracias, general.

 
En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios.

 
Hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social, o por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en donde quepamos todos.

 
Jamás hemos proclamado el principio de la guerra por la guerra, ni asumido esta lucha como algo personal, ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que por fin tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y que conduzcan al desmonte del actual régimen político criminal, oligárquico, corrupto, excluyente e injusto, como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

 
Con la honestidad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz. No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos, ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra, declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años.

 
Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz. Pero no será a través de una paz falsa donde una minoría oligárquica continúa acaparando todas las riquezas, a tiempo que las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos, el camino más seguro para alcanzar la reconstrucción de la patria y la reconciliación de los colombianos.

Una paz entendida como rendición o entrega es una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.

Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?

 
¿Más Democracia o más autoritarismo y más represión y arrodillamiento al imperio?

 
Lo invitamos a reflexionar sobre estas serenas palabras plenas de sensatez y actualidad, contenidas en el mensaje que dirigió el comandante Manuel Marulanda Vélez a los miembros de las Fuerzas Militares:

 
El futuro de Colombia no puede ser el de guerra indefinida, ni el de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzosa entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos; nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias, mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno, para bien de las futuras generaciones de compatriotas ”...

 
Para algunos analistas mercenarios, que posan de sabiondos del conflicto, el golpe de la Macarena “deja a las FARC descabezadas sin posibilidades de recomposición”. El agente de la CIA, Alfredo Rangel, cree que las FARC quedaron “huérfanas” y heridas en su moral, ad portas del abandono de la lucha armada… Se equivocan. Como siempre, parecieran caminar con los ojos vendados por los precipicios de la realidad. Se niegan a entender que somos una dirección colectiva, un cuerpo colegiado de conducción política y militar en todos los niveles de su estructura de mando. No atisban en la niebla de un análisis parcializado, motivado por las fantasías, el poder de la cohesión que siempre ha distinguido al Estado Mayor Central de las FARC y su Secretariado. Previendo que la lucha revolucionaria es hasta las últimas consecuencias, todas las instancias de mando de las FARC funcionan con suplencias para llenar oportunamente las vacantes ocasionadas por la confrontación o cualquier otro motivo. Por eso el comandante Pastor Alape, ante la desaparición de Jorge, pasó a ser miembro principal del Secretariado, mientras al Bloque Comandante Jorge Briceño se le ha dado la posibilidad de reestructurase, designando de su seno a un nuevo suplente.

 
No somos soldados bisoños que se dejan apabullar en el rumbo incierto de una batalla. Nuestra guerra es por la paz, la Nueva Colombia, la patria Grande y el Socialismo, en la forma de un nuevo poder. En el guerrillero fariano hay conciencia y lealtad a la causa, y estará siempre, ávido de lucha y de victorias. Como decía el Jorge unos días antes de su partida: “nosotros hacemos parte de la lucha popular y el pueblo es invencible”.

 
La caída del gran guerrillero revivió en el presidente Santos el desvarío del fin del fin de la guerrilla, de la proximidad de una derrota de la insurgencia, que nunca llegará, y que viene siendo pregonada desde 1964 para justificar la obsesión militarista de un sector de la oligarquía, por temor, por físico miedo, a una solución política que demanda el fin de sus privilegios. No se dan cuenta que al cerrar las puertas del diálogo y la solución política están abriendo las puertas de la revolución. Es lo mismo que dijo Fidel en su más reciente reflexión: muy al contrario de lo que afirma el gobierno colombiano, el asesinato del comandante Jorge… acelerará el proceso revolucionario en Colombia.

 
Lo decimos sin aspavientos, pero con radicalidad: si Santos quiere venir por nosotros, que venga, pero que venga en persona sin utilizar carne de cañón que es pueblo uniformado. La arrogancia y el tono de ultimátum de Santos tienen como fondo las órdenes en inglés, que los guerrilleros que siguen las comunicaciones de la fuerza pública, captan en los grandes operativos.

 
Hacemos nuestras para este momento de coraje las reflexiones de Julius Fucik al pie del patíbulo: “Cuando la lucha es a muerte;/ el fiel resiste;/ el indeciso renuncia;/ el cobarde traiciona…,/ el burgués se desespera,/ y el héroe combate".

 
Viendo la ignominia de algunos reporteruchos y gacetilleros de la gran prensa, encarnizados frente al cadáver del líder guerrillero, aullando sus denuestos, es deber moral deplorar la bajeza ética de quienes pretenden inducir la opinión nacional a favor del guerrerismo y del terrorismo de Estado.

 
Esa maquinaria de la desinformación se ha dedicado a la satanización de la guerrilla y a la santificación del gobierno. En sus espacios silencian la voz del pueblo y sólo dan la palabra a expertos estipendiados por la CIA y el capital financiero, que encubren y justifican los más fétidos crímenes de lesa humanidad consumados por el Estado.

 
De manera repetitiva y en horario estelar, durante 15 minutos, los noticieros de televisión, mostraron las imágenes del devastador bombardeo con el claro propósito de legitimar el terrorismo institucional, provocar el aplauso a los criminales, concitar el apoyo de la población a la política guerrerista del Estado y uniformar al país con la visión del conflicto de la derecha neoliberal.

 
No son héroes los pilotos y artilleros del terrorismo que dispararon sus armas, guiados por la tecnología, sino cobardes instrumentos de un poder tiránico y pro yanqui que aspira a eternizar la injusticia sobre el suelo de Colombia. Actúan contra su propio pueblo en beneficio de una potencia extranjera. Fue un ataque artero, y sobre seguro. No es heroísmo disparar bajo el amparo de la oscuridad y a varios miles de pies de altura, cuando no hay equilibrio de medios de combate entre las fuerzas contendientes. Otro fue el resultado en tierra: 30 militares muertos, 70 heridos.


Constatada la infausta noticia para los humildes de Colombia, algunos periodistas robotizados y carroñeros se abalanzaron sobre los pobladores de La Macarena para forzarles una opinión adversa a la guerrilla o hacerlos asentir que la municipalidad se había liberado de su principal verdugo. Descaradamente aludían a Jorge a sabiendas de que este era el principal benefactor de toda esa serranía. Durante décadas el poder central nunca quiso abrir la carretera que desembotellara la rica región campesina. Jorge y sus guerrilleros la construyeron, logrando comunicar por tierra a la Macarena con San Vicente del Caguán y Neiva. Igualmente, en auxilio de aquella gente empobrecida construyó la vía que conduce a Vistahermosa (Meta). Tendió puentes sobre caños y ríos, bombardeados luego por la Fuerza Aérea, cuando ya habían sido entregados a la comunidad. Bajo la conducción de Jorge se pavimentaron los barrios de San Vicente del Caguán, se hizo el mantenimiento de las carreteras de los llanos del Yarí, se pusieron en funcionamiento varios acueductos, se organizaron brigadas de salud, se impuestó el consumo de licores para financiar maestros de escuela... Y la población recuerda también con gratitud cómo se activó el comercio bajo la tutela guerrillera. Esta hermosa historia que habla bien de la preocupación social y del sentido solidario del comandante, no podrá ser ocultada mientras perviva enraizada en el corazón de una población olvidada, que sólo ha conocido la presencia del Estado a través de bombas y metralla.

 
Pese a estar postrado por la diabetes, el comandante Jorge logró frenar por largos meses en el área general de la Macarena, el avance de varias brigadas móviles con más de 15 mil efectivos. Sobrecogidos por su dinámica arrolladora, por su voluntad inquebrantable, e inspirados en su profunda admiración por el Che, le habíamos dirigido las siguientes palabras: “Jorge, nuestros respetos. Gracias por tu ejemplo, por tu inagotable capacidad de trabajo en medio del infortunio de la enfermedad, y por enseñarnos cómo es que se debe combatir al adversario. Nos alegra que hace rato hayas superado a tu arquetipo guerrero, el Che. Con lo realizado por ti, ya no se trata de ser como el Che, sino de superar al Che. La puso muy alto, hermano”. A lo cual respondió con su modestia de siempre: “No la hemos puesto tan alto, es que estamos haciendo poco con base en la tarea estratégica que nos corresponde. Estamos es despertando un pequeño gigante dormido”.


El parte militar del Bloque Oriental en el mes de agosto es el siguiente:


Choques armados 166; soldados muertos 157; soldados heridos 294; helicópteros averiados 10; buques averiados 2; guerrilleros muertos 11.


Ahora, a los guerrilleros de las FARC nos toca ser como Jorge, el más contumaz de los guerreros de Manuel. Aunque la tarea no es nada fácil, es nuestro deber. Sus palabras resonarán en las mentes guerrilleras: “nacimos para vencer, no para ser vencidos”.


Son invencibles los soldados de Manuel Marulanda Vélez porque su bandera es la causa del pueblo, porque sus fusiles son la justicia social, la independencia y la libertad combatiendo por la Patria Nueva, porque marchan hacia la victoria con la potencia demoledora del pensamiento de Marx y de Bolívar, con el plan estratégico y el pueblo organizado.


Del Jorge del último tramo de su fecunda vida insurgente, debemos resaltar:


Elegido por la Octava Conferencia Guerrillera en 1993 como miembro del Secretariado de las FARC, inicia su ascenso imparable hacia el cenit de los héroes. Con las conclusiones de plenos y conferencias guerrilleras en mano, sigue el pulso al avance del plan estratégico, denominado Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia, al lado de su gran maestro el comandante Manuel. Reajusta planes y estructuras de mando y se ocupa del buen funcionamiento de las direcciones. Se echa al hombro la escuela nacional de cuadros Hernando González Acosta y su preocupación es la formación de los nuevos comandantes. Organizador de Partido Clandestino, de profundas convicciones comunistas declaraba luego de sus reuniones de célula: “me bañé de comunismo, cumplí con mis tareas y deberes de militante”. Apareció radiante el 29 de abril del 2000 en el lanzamiento del Movimiento Bolivariano en San Vicente, al lado de Manuel Marulanda y Alfonso Cano y sus compañeros de Estado Mayor. Feliz con las 30 mil personas congregadas en la sabana; había sido artífice de la convocatoria del evento, del reencuentro de Bolívar con su pueblo, y jugado papel fundamental en la impresionante logística de la movilización. Meses después lo vimos al frente de la liberación unilateral de más 300 prisioneros de guerra capturados en las campañas militares del Bloque Oriental. “Los respeto –les decía Jorge-, porque se rindieron en combate; ojo con lo que van a decir a la prensa, incluso si son opiniones favorables a nosotros, porque eso los puede perjudicar”.


Necesariamente debemos destacar su permanente interés y respeto por todos los movimientos revolucionarios del mundo y por sus procesos. Apasionado por el estudio y la superación personal, leía ávidamente y gustaba adentrarse tanto en la historia universal como en la del país. Sólo dormía 3 o 4 horas para dedicar la mayor parte de su tiempo a la organización y al impulso de las tareas revolucionarias. Mamagallista excelso y profundo conocedor de sus tropas, sabía escuchar y ser autocrítico. Intenso en todo, en el combate, en la política, atento a los cambios en la modalidad operativa del adversario, y muy eficaz en el cumplimiento de las tareas del movimiento.


Hombre franco, directo, realista, riguroso, fraternal, leal a la causa revolucionaria, camarada y amigo de verdad, sin duda sus más caros valores. No permitiremos que estos atributos de la personalidad del comandante Jorge sean manipulados por seudo-periodistas empecinados en vejar su memoria.


De todas maneras, con Manuel, con Jacobo, con Jorge, con Raúl, con Iván Ríos y con todos los caídos, con el Libertador, los guerrilleros de las FARC entraremos a Bogotá en los puños levantados del pueblo, cabalgando en la insurrección, para instaurar en la plaza de Bolívar el nuevo gobierno, patriótico y bolivariano inspirador de nuestra lucha. Justa; mil veces justa: un derecho universal imprescindible para destruir el mal mayor de la opresión. Los colombianos, tenemos todo el derecho del mundo a vivir en dignidad, en paz, en democracia, en soberanía y en libertad. Como dijo Jorge, “allá nos pillamos”.


¡Triunfar! es la consigna. A los revolucionarios les decimos con Bertold Brecht: “Quien aún esté vivo no diga "jamás"/ Lo firme no es firme/ Todo no seguirá igual/ Cuando hayan hablado los que dominan/ hablarán los dominados/ ¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?/ ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros/ ¿De quién que se acabe? De nosotros también/ ¡Que se levante aquél que está abatido!/ ¡Aquél que está perdido, que combata!/ ¿Quién podrá contener al que conoce su condición?/ Pues los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana/ y el jamás, se convierte en hoy mismo”.


Gloria a los héroes caídos en la resistencia al opresor, es el grito del comandante Jorge resonando en lo más profundo de la conciencia guerrillera. Gloria a Raúl Reyes, gloria a Iván Ríos, gloria a los caídos en Sucumbíos, gloria a todos los combatientes que han entregado su vida por la causa de la libertad, HASTA SIEMPRE.


Hasta siempre, Jorge, camarada, comandante, amigo. Venceremos.


Honor al comandante Jorge Briceño, héroe de la libertad, de la Nueva Colombia, la patria grande y el socialismo.


Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP



Montañas de Colombia, octubre 8 de 2010

Año bicentenario del grito de independencia

9.29.2010

Gloria eterna al comandante Jorge Briceño, héroe del pueblo en su resistencia contra el opresor


Comunicado de las FARC

Gloria eterna al comandante Jorge Briceño,
héroe del pueblo en su resistencia contra el opresor

Con profundo dolor, con el puño cerrado y el pecho oprimido de sentimiento, informamos a nuestro pueblo colombiano y hermanos latinoamericanos, que el comandante Jorge Briceño, nuestro bravo, altivo y héroe de mil batallas, comandante desde las épocas gloriosas de la fundación de las FARC-EP, ha caído, en su puesto de combate, al lado de sus hombres y al frente de sus responsabilidades revolucionarias, como resultado de un cobarde bombardeo al estilo de las blitzkrieg del ejército Nazi. Junto a él cayeron otros 9 camaradas a quienes también rendimos nuestro sentido homenaje.

Ha dejado de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes personales, gran amigo y Camarada de extraordinario talento organizativo y militar. Un revolucionario ejemplar que dedicó por entero su vida a la causa de los humildes, maestro, preceptor y conductor de guerrilleros revolucionarios. Combatiente indoblegable, que durante más de cuatro décadas hizo morder el polvo de la derrota al ejército de los falsos positivos, aliado de los paramilitares, vasallo del imperio yanqui y enemigo jurado de los cambios sociales y de nuestro pueblo.

No nos quejamos. Como revolucionarios somos conscientes de los riesgos de una lucha como la que enfrentamos, obligados por las circunstancias, contra un enemigo implacable, en el tránsito por alcanzar la paz democrática con justicia social.

Nuestro compromiso con el cambio social y la Nueva Colombia no se doblega por los golpes que podamos sufrir en la lucha por conquistarla o por la caída en combate de nuestras unidades, que aunque nos duelen profundamente, también nos comprometen y estimulan a continuar adelante con mayor ahínco como homenaje a su memoria, a sus enseñanzas, a su ejemplo heroico, a su entrega y sacrificio.

Desde muy joven, "el Mono", como fraternalmente le llamábamos, abrazó la lucha revolucionaria. Siendo un campesino adolescente se vio envuelto en la vorágine de la violencia oligárquica contra el pueblo, que devino después del asesinato de Gaitán en 1948.

Desde 1968, empuñó las armas en defensa de su vida y de su pueblo. Aguerrido y audaz combatiente de primera línea durante toda su vida, fue, con Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán y una pléyade de revolucionarios, insigne constructor de las FARC-EP, por lo que siempre lo llevaremos en nuestro corazón al lado de ellos y de Jacobo Prías Alape, Isaías Pardo, Hernando González Acosta, Raúl Reyes, Iván Ríos y tantos otros que han ofrendado su vida en el altar de la patria por la liberación de nuestro pueblo de la opresión militarista y oligárquica, por una Colombia democrática con dignidad, paz y justicia social.

Pasado el tiempo, se borrarán y olvidarán todas las calumnias, comparaciones e infamias difundidas sobre él, por sus enemigos de clase, por los gacetilleros y pirañas informativas al servicio de la desinformación y la guerra mediática, y será recordado eternamente por su pueblo, por los revolucionarios y los guerrilleros, como uno de sus más resueltos y firmes representantes, ejemplo de lealtad al ideario bolivariano, dignidad, transparencia, espíritu de sacrificio y valor a toda prueba.

En instantes como el actual, con profunda emoción y plenas convicciones, el Secretariado, El Estado Mayor y la guerrillerada reiteramos nuestra fidelidad a la causa de las FARC - EP, firmeza con sus principios revolucionarios y bolivarianos de independencia, justicia, dignidad y cambio social, banderas que jamás arriaremos!

Informamos que el Comandante Pastor Alape, es nuevo integrante pleno del Secretariado del Estado Mayor Central. También que el Bloque Oriental de las FARC - EP se llamará a partir de la hoy Bloque Comandante Jorge Briceño que continuará el desarrollo de sus planes bajo el mando del Comandante Mauricio Jaramillo.

Una vez más, como desde hace 45 años lo hemos manifestado, reiteramos nuestra disposición a buscar la solución política del conflicto que logre abrir caminos de convivencia atacando y superando las causas que lo generan. Pero, en el entendido que iniciar un dialogo no puede condicionarse a unas exigencias unilaterales y a unos inamovibles, que como la historia reciente lo evidencia, todo lo que logran es dificultar cualquier intento de acercamiento.

A los combatientes revolucionarios del país los convocamos a redoblar la lucha y los esfuerzos por los objetivos de la libertad y los cambios. Los desesperados y mentirosos llamamientos de la oligarquía a abandonar nuestras convicciones, decisiones e ilusiones, solo pretenden llevar un mensaje de desesperanza a nuestro pueblo, que siente en las banderas de lucha guerrillera revolucionaria la posibilidad real de un futuro amanecer que lo reivindique y colme sus aspiraciones.

¡Gloria eterna a los héroes caídos en la resistencia al opresor!
¡Gloria eterna a todos los combatientes que han entregado su vida por la
causa de la liberación de nuestro pueblo!
¡Comandante Jorge Briceño, héroe de la Libertad, la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo: Presente, hasta siempre!

Secretariado de las FARC-EP
Montañas de Colombia, Septiembre 25 de 2010

BASTA YA DE MANIPULACIÓN Y DOBLE MORAL

1.- Que los agentes de la policía incinerados en la emboscada del Doncello (Caquetá) fue ocasionado por el incendio, resultado del efecto de la explosión sobre la gasolina del vehículo; y no un hecho intencional y perverso de la Guerrilla, como manipuladoramente lo está presentando el Gobierno a través de los grandes medios hablados y escritos a su disposición.

2.- Que lo sucedido en El Doncello es mucho menos grave que las matanzas de guerrilleros mientras duermen, por causa de bombas hasta de 500 kg lanzadas por los aviones de la Fuerza Aérea, donde los altos mandos militares en sus "partes de victoria" a la opinión pública, sin ruborizarse siquiera, dicen eufemísticamente: "Dados de baja tantos guerrilleros"; mientras que "personajes importantes de la vida pública del país", antes estos hechos contra la Guerrilla, guardan un alegre, vergonzoso y criminal silencio cómplice. ¡Nadie de ellos dice nada!

3.- Cuando el atacante es la Guerrilla y la víctima la Fuerza Pública, enseguida se escuchan los ladridos de una jauría de tuertos, porque solamente captan la mitad de la realidad circundante que a ellos les conviene, y expresan sus sesgadas opiniones fruto de su doble moral; y por lo mismo, de su doble rasero para valorar unos mismos hechos de manera maniquea, en buenos o malos, dependiendo de donde provengan estos: si del gobierno o de la guerrilla.

4.- Son pocas las voces sensatas de juicio lógico e imparcial, donde vale la pena destacar entre otras, la del presidente de la Conferencia Episcopal Monseñor Rubén Salazar que dijo: "Para que se acaben estos hechos dolorosos de parte y parte, la única solución es dialogar para encontrarle una salida política al conflicto"; opinión esta, que las FARC comparten en su totalidad.

5.- Para la posesión del señor Santos nuestro comandante Alfonso Cano le hizo una invitación pública para sentarse a conversar entorno a la paz, y la respuesta de éste fue, en su discurso de posesión, inaceptable, arrogante y triunfalista, dejando entrever que él solamente estará dispuesto a sentarse con una Guerrilla derrotada, no para escucharla, sino para imponerle la voluntad del vencedor, que se supone sea él. Tanto él como su Ministro de Defensa Rodrigo Rivera, el país es testigo, solamente le ofrecen a la Insurgencia la paz de los sepulcros, pax romana, y por ello, la repetitiva orden a la Fuerza Pública: "Arreciar, arreciar, arreciar". Lo que es entendible, porque ninguno de ellos dos están exponiendo el pellejo, ni tampoco tienen a sus hijos comprometidos en la guerra; si lo estuvieran, entonces la divisa fuera: "Conciliar, conciliar, conciliar".

6.- Mientras haya guerra, habrán actos de guerra de parte y parte.

7.- El Bloque Sur una vez más reitera ante la opinión pública nacional e internacional la disposición de las FARC- EP para conversar con el actual Gobierno y encontrarle una salida política al conflicto social y armado que vive el país, pero sin ningún tipo de condicionamiento. Lo que el Presidente está exigiendo para conversar deberá ser el resultado de un acuerdo de paz y no la condición previa al diálogo.

Septiembre de 2010

Estado Mayor del Bloque Sur, de las FARC-EP

Montañas del Caquetá

En septiembre la guerra ha dejado 90 bajas del Ejército, frente a 30 de las FARC



24-09-2010  




Gobierno anuncia con júbilo la muerte del Mono Jojoy, en macro operación militar

Adolfo Mena
Rebelión





Con inmenso alborozo y revuelo mediático el Presidente colombiano Juan Manuel Santos y su ministro de Defensa, anunciaron este jueves, 23 de septiembre, que el Ejército había "dado de baja" (que en el argot del Estado de Derecho colombiano significa asesinar) al guerrillero Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, en un operativo militar en la región de La Macarena, Meta (tristemente célebre por ser el lugar que alberga una de las mayores fosas comunes de cadáveres sin identificar de civiles asesinados por la Fuerza Pública y presentados a la opinión pública como "guerrilleros dados de baja en combate)".

Seg
ún fuentes oficiales, la operación, denominada por el Presidente Santos "Bienvenida a las FARC" y "Sodoma" por las Fuerzas Militares, se planificó en la base militar de Larandia, en el departamento del Caquetá y se realizó a 26 kilómetros del municipio La Julia, en el departamento del Meta.

En palabras del canal de televisi
ón City TV, "del bombardeo se encargó la Fuerza Aérea; de la inteligencia, la Policía y la Armada Nacional; mientras que la VII Brigada del Ejército ofreció todo el apoyo táctico en tierra. En la operación conjunta, que comenzó la noche del 21 de septiembre, participaron casi 60 aeronaves (20 aviones y 37 helicópteros), las cuales utilizaron 50 bombas para dar de baja al líder de la guerrilla y sus acompañantes".

El Ej
ército colombiano lanzó este medio centenar de bombas sobre el campamento guerrillero un día después de que se hiciera público un comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) reiterando su disposición a iniciar un diálogo con el Gobierno entrante para buscar una salida política a la guerra, tras los fuertes enfrentamientos de las últimas semanas, que han dejado un saldo de 90 bajas en el ejército y unas 27 del lado de la guerrilla (éstas no confirmadas) solamente en el mes de septiembre.

El ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, coment
ó que durante la Operación Sodoma "las FARC respondieron y hubo un combate muy intenso". Ha trascendido que varias naves habrían sido derribados por la guerrilla y que hay varios heridos, pero el Gobierno no ha facilitado detalles sobre su número y estado. Reconoce que las comunicaciones están colapsadas en la zona, pero  afirma que "la moral de la tropa es excelente".

Cuerpos sin identificar

El triunfalismo era la nota predominante en los discursos de los representantes pol
íticos y mediáticos de la oligarquía colombiana, que se aceleraron a lanzar ediciones especiales sobre la "caída" del Mono Jojoy, satanizado como "la encarnación misma del mal", tal como lo definió en tono beatífico un exultante Juan Manuel Santos desde Nueva York.

El ministro de Defensa agreg
ó que "estamos avanzando en la tarea de identificación de los guerrilleros en baja y en cuanto tengamos los nombres lo vamos a revelar (...) Es probable que existan hombres y mujeres de importancia de las FARC pero no queremos especular".

El general Miguel Ernesto P
érez, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra, informó que el cadáver del 'Mono Jojoy' está bajo la custodia de la Policía Judicial, que lleva a cabo el levantamiento y la recolección de pruebas. 

El cuerpo se
á trasladado a Medicina Legal para su plena identificación. El Fiscal general, Guillermo Mendoza Diago, también confirmó que miembros de la Fiscalía se encuentran en la zona, además, para recoger pruebas y evidencias en el campamento. 

Es probable que en los pr
óximos días asistamos al espectáculo macabro de la exposición de cuerpos destrozados, presentados ante la población colombiana como trofeos de guerra, -perdón, quise decir "democracia", ya todos sabemos que en Colombia no hay guerra sino "lucha contra el narco-terrorismo", y por eso los guerrilleros de las FARC no son combatientes ni parte beligerante del conflicto armado, sino "bandidos", "terroristas" y "asesinos", y que el Estado colombiano es garante del Estado de derecho... pese a los más de 37.000 desaparecidos reconocidos por la Fiscalía, los más de 3.000 casos de ejecuciones extrajudiciales en los últimos 3 años, los más de 7.000 presos políticos, el encarcelamiento de inocentes y los montajes judiciales de las voces molestas al régimen, la connivencia del servicio presidencial de inteligencia, el DAS, con los escuadrones de la muerte paramilitares para perseguir, asesinar y calumniar a los opositores...
 
La guerra es garant
ía de más guerra: El mismo error de todos los presidentes
 
La ofensiva en estas zonas y en el territorio nacional contin
úan. Estoy seguro que es el golpe más fuerte que recibe esta estructura, pero hay que continuar, hay otros cabecillas en la zona. Estamos dispuestos a continuar operando. Les decimos a los terroristas que quedan: Acójanse al plan de reinserción, es el momento para que piensen en tomar una decisión.

Los medios oficialistas hacen recuento de los "duros golpes a las FARC" y publican organigramas con los cabecillas "dados de baja", se
ñalando los que "faltan", al estilo de la baraja de Bush en Iraq.

Todos los presidentes de Colombia, y especialmente el antecesor y mentor de Juan Manuel Santos,
Álvaro Uribe, anunciaron nada más llegar a la Casa de Nariño el fin de las FARC. En esa dinámica llevamos más de 40 años. Cada año el Gobierno publica cifras más abultadas de guerrilleros dados de baja o "positivos", y cada año le cuesta más trabajo ocultar las bajas de militares y policías muertos o heridos en ataques de la guerrilla. La "moribunda" guerrilla ha dado muestras en el último mes de su capacidad operativa, con varias acciones coordinadas que se han cobrado numerosas víctimas entre militares y policías.

Llamado a la cordura


La senadora liberal colombiana,
Piedad Córdoba, hizo un llamado este jueves al Gobierno de Juan Manuel Santos y al grupo insurgente a dialogar para buscar la solución al conflicto armado que vive ese país desde hace más de 50 años.

Consider
ó que las operaciones militares contra grupos insurgentes, como la que se llevó a cabo en la noche de este miércoles en la región de La Macarena, Meta (centro) "no acabarán con el conflicto (...) La guerra va a continuar".

El ex presidente colombiano, Ernesto Samper, asegur
ó que la muerte de Mono Jojoy, no se traduce en que es el fin de las FARC porque pueden reconstituirse, sino en que es momento de buscar una salida negociada al conflicto interno del país suramericano.

Pese a la exultante felicidad de sus gobernantes, no tiene el pueblo colombiano demasiados motivos para el optimismo, atrapado en una espiral guerrerista que cada d
ía deja víctimas entre la población civil y daños irreversibles en sus cuerpos, sus derechos, sus propiedades, su esperanza, su dignidad.

Hay que ser muy mezquino para pensar que la muerte de una persona puede ser la soluci
ón de nada. En el caso del conflicto armado colombiano, además, hace falta ser pendejo para dejarse contagiar por esta "patriótica euforia exterminadora del enemigo", que no sólo ha probado ser suicida, sino que viene siendo el motor del genocidio del pueblo colombiano.



NO MAS CONFRONTACION ENTRE REVOLUCIONARIOS


La dirigencia guerrillera del Oriente Colombiano, que abarca Arauca, Casanare, Boyacá, y parte de los Santanderes, asistidos por nuestras máximas comandancias del Secretariado Nacional y el Comando Central, anunciamos que ha terminado definitivamente la trágica confrontación que se venía dando entre las FARC-EP y el ELN, en el departamento de arauca.
Nos hemos reunido en el departamento de Arauca en un ambiente de mucha franqueza, fraternidad y camaradería para abordar las causas que desembocaron en un desafortunada y absurda confrontacion entre organizaciones hermanas. Recogimos y asumimos, en su espiritu y en su letra, el acuerdo de las dos direcciones nacionales de diciembre de 2009.
Hemos realizado una profunda reflexión sobre las causas que motivaron la confrontación y trabajaremos por aportar soluciones, pero sobre todo evitando hacia el futuro volver a repetir tamaña equivocación.
Somos autocríticos en reconocer los daños y afecciones causadas a la población, son dolorosos los episodios y lamentable las consecuencias. Por tanto, presentamos nuestros sentimientos de consideracion y excusas a todos los afectados.
Este reencuentro entre organizaciones hermanas es un valuoso estímulo a la resistencia araucana y de los colombianos. Sin duda, será objeto de provocaciones y versiones tendenciosas de la campaña contrainsurgente.
Las conclusiones a las que llegamos, ratifican que las diferencias debemos resolverlas animados en extraer de ellas fortalezas, decisiones constructivas y a forjar caminos unitarios.
Salimos de esta reunión, comprometidos y animados a poner el mayor empeño encaminado a cicatrizar heridas, a hermanarnos plenamente, a estimular el retorno de campesinos a sus tierras, a reconstruir la confianza y la esperanza en esta insurgencia que pertenece a la estirpe heróica del pueblo araucano.
Ratificamos que nuestros combatientes y nuestras armas, solo responden a la defensa de los intereses de nuestros pueblos, elevando el combate por la Colombia Nueva a la que hemos aportado tantas luchas y sacrificios.
En este Bicentenario del Grito de la Independencia, nos llenamos de dignidad y grandeza contra la ocupacion militar norteamericana, el expolio de las multinacionales y el servilismo de esta oligarquía de la que solo se esperan privilegios a los poderosos e infortunio a los humildes. Alentamos a nuestro pueblo a replicar las más grandes y heróicas jornadas por la independencia definitiva, por la Paz, la Justicia y la Felicidad Social.
Finalmente enviamos un fraterno abrazo a los combatientes, militantes y pueblo araucano.
Frente de Guerra Oriental del Ejército de Liberación ELNBloque Oriental de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercito del Pueblo FARC - EPCOMANDO CENTRAL DEL ELN
SECRETARIADO DE LAS FARC-EP
Montañas de Arauca, 14 de septiembre de 2010

La risa de Manuel Marulanda Vélez



Al tiempo que los combatia con singular maestria, sabia reirse a carcajadas de sus perfumados y pretenciosos enemigos.
Gabriel Angel A finales del año 2005 fui invitado a tomar parte en una reunión convocada por el Camarada Manuel Marulanda Vélez en su campamento central. Cerca de cuatro docenas de mandos de los bloques Oriental y Sur de las FARC participaban en ella. Aquella, desde luego, era una ocasión muy especial.  El Camarada se proponía darnos a conocer el cúmulo de documentos elaborados por el Secretariado Nacional de las FARC durante los últimos seis meses, pero sobre todo, presentar a nuestra consideración un material elaborado por él mismo acerca de la situación política nacional y los desarrollos de la confrontación armada contra el llamado Plan Patriota, operación militar de gigantesca envergadura que se acercaba a completar los dos primeros años de ejecución contra nosotros
Tal y como él acostumbraba para ese tipo de actos, hasta el más mínimo detalle estaba perfectamente previsto. Aún en medio de la hostilidad enemiga, al penetrar al campamento del Comandante en Jefe de las FARC se podía respirar un aire de absoluta calma. Quizás cuándo habría aprendido Marulanda a ubicarse siempre en el ojo del huracán, porque jamás se hallaba lejos de lo más agudo de los enfrentamientos. Pero al mismo tiempo sabía hacerlo de tal modo que parecía encontrarse a mil kilómetros del más leve de los riesgos. La adopción de toda clase de seguridades para nada reñía con la tranquila rutina que se vivía en su unidad.
Durante los breves días que duró la reunión, fue él sin duda la figura central. Sin que en ningún momento su sorprendente sencillez diera lugar al menor asomo de suficiencia. Sabía, porque sin ninguna duda tenía que saberlo, que todos los presentes allí sentíamos por él un profundo respeto. Que ante nuestros ojos se dibujaba como una figura grandiosa, un personaje de colosales dimensiones militares y políticas. No en vano, durante 55 años continuos, había librado de modo victorioso la más prodigiosa guerra de guerrillas que conociera la historia. La ira del poder imperial de los Estados Unidos, unida al odio visceral de la oligarquía y el militarismo colombianos, se habían estrellado siempre en vano contra su intuición de guerrero nato. Jamás habían podido alcanzarlo, ni siquiera herirlo. Sin embargo su  tono de voz, sus maneras, su trato con los demás, no lo diferenciaban en nada del más noble y cariñoso abuelo que pudiera encontrarse en cualquier pueblecito andino de Colombia.
Aunque no hablara propiamente de cosas tiernas. Diseccionaba con magistral agudeza las distintas etapas de la operación en curso y orientaba con precisión los modos de actuación que debían caracterizar la respuesta guerrillera. Recuerdo en particular su análisis del más reciente cerco del que habíamos salido bien librados todos. Había ocurrido al sur del río Caguán. Los generales colombianos, asesorados permanentemente por personal del Ejército norteamericano, consideraron terminada su fase de inteligencia contra las FARC y dispusieron la hasta entonces más grande maniobra de despliegue con el fin de aniquilar su dirección. Nuestros movimientos se iniciaron al tiempo que los primeros desembarcos aéreos. Conducidos por Manuel Marulanda y el Mono Jojoy, la cúpula de las FARC burló con asombrosa pulcritud la todopoderosa agresión enemiga. De ella nos hablaba Marulanda seis meses después, a trescientos kilómetros al norte de donde había ocurrido.
Para entonces había logrado reunir toda la información sobre los movimientos de la tropa. Después de ubicarse a una y otra distancia de los campamentos de las FARC, veintiocho patrullas de soldados profesionales, compuestas por lo menos de trescientos hombres cada una, apoyadas por vía aérea con helicópteros artillados y aviones gringos de inteligencia y caza bombarderos, se lanzaron como fieras hambrientas sobre su codiciada presa.  Jamás pudieron entender cómo se habían escabullido de allí las fuerzas que esperaban aplastar. Marulanda y Jojoy les habían preparado un recibimiento muy distinto al que esperaban. El Ejército, la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea se encontraron embarbascados en una guerra de desgaste contra comandos guerrilleros móviles. Cuando varios meses después éstos se hicieron a un lado, el objetivo principal se había esfumado como por encanto.
Al hablar de aquello, Manuel Marulanda Vélez no podía contener la risa. En uno de los recesos de las sesiones, al pasar por frente a su habitación, me encontré con él a boca de jarro. De manera completamente natural se dirigió a mí, agitando su mano derecha del modo con el que los colombianos solemos señalar de la que nos salvamos, y me preguntó, dominado por la carcajada, qué opinaba yo acerca de esa manada tan gigantesca de soldados que habían lanzado contra nosotros. Comprendí que en realidad no esperaba una respuesta, simplemente deseaba tener un cómplice para celebrar lo que juzgaba una enorme travesura, haber puesto de ruana una vez más la soberbia del Presidente y los altos mandos militares.
Jamás olvidaré ese rasgo del Comandante Marulanda. Por eso me gusta rememorarlo así, como lo vi durante ese día y los siguientes. Dos años después de ocurrida su muerte, me lo imagino del mismo modo. Riéndose a carcajadas de Álvaro Uribe Vélez, quien en su idiotez se atrevió a afirmar que habían sido las bombas y los ametrallamientos los que habían acabado con su vida. Celebrando como un niño las ridículas promesas de los diferentes candidatos presidenciales que ofrecen, como tantos otros antes que ellos, que acabarán con las FARC.
Manuel Marulanda Vélez, en su risa, en su astucia, en su sabiduría, sabía bien que él y el Ejército del Pueblo que conformó durante su vida, encarnan a la perfección los anhelos de justicia del pueblo colombiano. Por eso estaba completamente seguro de vencer, de que tarde o temprano llegará la hora de nuestra victoria. Al tiempo que los combatía con singular maestría, sabía reírse a carcajadas de sus perfumados y pretenciosos enemigos. Los perfumados y pretenciosos enemigos del pueblo colombiano. De los que nos reímos todo el tiempo las FARC, sobre todo cada vez que vuelven a lanzarnos sus bochinchosas amenazas.