12.26.2007

A Todos los Jovenes...

Juliana masticaba insistentemente el chicle sin reparar que la goma carecía de sabor desde hacia ya gran parte de su recorrido. El bus avanzaba con lentitud y resignación por las calles angostas, polvorientas y maltrechas a las que el transmilenio la había desplazado.
Juliana no pensaba en las rodillas del pasajero de atrás que peleaba con la angostura de las sillas, ni ideaba un plan defensivo para garantizar la blancura de sus medias a lo largo del estrecho y repleto corredor que a empujones conducía hasta el timbre y la puerta de salida. Los pensamientos de juliana iban con el niño vendedor de chicles, en el que sin ningún remordimiento había invertido el pasaje de retorno. Seria tal vez 5 o 6 años menor que ella, se levantarían a la misma hora , pero él cargaba en parte la responsabilidad de un arriendo y el sustento de sus hermanos pequeños que deberían estar en la escuela.

Se preguntaba inútilmente si él era uno de los 33.000 niños que el año pasado abandonaron la escuela por la pobreza de sus familias o de los 7.00 niños a los que se le negó un cupo este año; recordó la cara del alcalde advirtiendo sonriente y amenazante que si los bogotanos no pagan por el alumbrado publico la cosa va a empeorar, es obvio, se decía juliana, para el gobierno otras son las prioridades, impuesto de guerra, sobretasa de la gasolina, IVA, etc., para bombardear pueblos como Santodomingo o militarizar y atropellar poblaciones como en Arauca.

La tristeza y la rabia se conjugaron extrañamente en su mirada y de sus ojos se desbordó una lagrima que alcanzo a delatar un delicado trazo de lápiz delineador. Borro con una mano el rastro del llanto y sacó con la otra una calcomanía con el rostro de Bolívar, recordó las palabras de Sebastián cuando al regalársela le propuso trabajara como activista revolucionaria de las Brigadas Estudiantiles Bolivarianas (BREB), donde con mas compañeros se analiza la situación del país y la educación, se reparte propaganda, se hacen pintas, se organiza a los jóvenes, se participa y alientan las luchas del pueblo y se adelantan todas las tareas necesarias para el desarrollo de la revolución. Juliana sintió sobre si la responsabilidad y el compromiso de aportar su juventud y sus esfuerzos en la construcción de una Nueva Colombia y decidió adoptar el nombre de Manuela para asumir el trabajo clandestino.

El madrazo de un pasajero despertó a Manuela de su letargo, dos cuadras atrás quedo el colegio, se levanto presurosa y timbro, al descender pego rápidamente la calcomanía en la puerta del bus.....
.....y se confundió ágilmente entre los demás colegiales que empezaban otro día mas de estudio.

Brigadas Estudiantiles Bolivarianas

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