11.28.2007

El verdadero rostro de Uribe

Marcos Esteban Rodríguez

El Presidente Uribe no hace sino “pelar el cobre” en cada una de sus intervenciones. Con sus actos y los de sus lacayos, muestra su espíritu guerrerista, y su falta de voluntad política para alcanzar el tan anhelado por la inmensa mayoría de colombianos, Acuerdo de Intercambio Humanitario.

Uribe intenta construir una imagen pacifista y conciliadora, nombrando a la Senadora Piedad Córdoba como facilitadora del Canje Humanitario, pero por otro lado manda a su hijo predilecto, el oligarca, enemigo del campesinado, Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, en una cruzada nacional contra el despeje, que incluye camiseta y hablado paisa – uribista, en lo que no deja de ser una vil y absurda copia, precampaña presidencial 2010. Aclaro: no todos los paisas son uribistas, así como no todos los uribistas son paisas.

En ese mismo orden Uribe acepta la mediación del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, quien ha invitado al Comandante Marulanda al Palacio de Miraflores, en Caracas para intentar construir y consolidar una propuesta que permita el Intercambio Humanitario entre retenidos del Gobierno y las FARC; propuesta que los insurgentes por medio del comandante Raúl Reyes, quien preside la Comisión Internacional de la organización, no descartan, pero primero habría un encuentro Reyes – Chávez en Caracas el 8 de octubre de este año, a este encuentro las FARC invitan al presidente Nicolas Sarkozy, de Francia.

Inmediatamente otro hijo de Uribe, el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo que los operativos en el sur del país contra Reyes y la comandancia de las FARC no cesarán, y no se habilitará ningún corredor especial, para que éste pueda salir del país. Uribe por su parte afirmó que el encuentro en Caracas las FARC lo utilizarán para hacer política y buscar así un “Status de Beligerancia”, indicando que “No podemos permitir que el grupo terrorista de las Farc abuse de las opciones que el Gobierno abre en procura de la liberación de los secuestrados y de las buenas intenciones de miembros de la comunidad internacional para contribuir a que liberen los secuestrados”.

Las opciones, no son las del Gobierno, son las que los intermediarios y facilitadores han planteado y las que las FARC han manifestado siempre para la realización del Intercambio: el despeje de Florida y Pradera. La única opción del Gobierno, con relación a los 47 detenidos en poder de la guerrilla, es el rescate militar a sangre y fuego, porque para el Presidente, el retiro de la Fuerza Pública de los dos municipios implica “pérdida de soberanía”, en el reencauche del término al mejor estilo Hobbesiano, y la teoría del Estado – Nación del Siglo XIX, como si Colombia alguna vez en su historia hubiera gozado de Soberanía, como si la presencia de mercenarios israelitas, ingleses y gringos operando en territorio colombiano; la negociación del TLC; la deuda externa; la venta de las empresas de comunicación, de las aerolíneas y demás; y la explotación de los recursos naturales a manos de trasnacionales extranjeras fueran “el Ejercicio de la Soberanía Nacional del Estado Colombiano” ó mejor aun: ¿Será que para Uribe, Santa Fe de Ralito y la narcoparapolítica son expresión de la Soberanía del Estado colombiano?

El presidente Uribe cada vez deja ver su verdadera cara, se muestra como tal como es: un déspota latifundista oligarca paramilitar, cuya negativa al despeje y al Intercambio se debe a no querer reconocer que en Colombia existe un conflicto social armado, y a no reconocer que el Estado no es soberano, y que por el contrario, existen dos gobiernos, como lo afirmó hace algún tiempo ya el Comandante Reyes: “el de Bogotá y el nuestro”. Colombia como Estado no es viable desde que siga siendo dirigido por quienes hoy están en la Casa de Nariño, cuyas caras tienden a ser las del Terrorismo de Estado, el narcoparamilitarismo, la guerra total contra el pueblo y el servilismo al imperio norteamericano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este es un espacio de discusion. En donde la fuerza esta en los argumentos.