11.28.2007

Brownfield y los intereses gringos en el Catatumbo

Marcos Esteban Rodríguez
3 de octubre de 2007
El pasado viernes 28 de septiembre el Embajador del Imperio Estadounidense en Colombia, William Brownfield, visitó la vereda Campo Tres, área rural de Campo Dos (Tibú - Norte de Santander), en lo que se puede interpretar como la más clara muestra del interés yanki por las riquezas del catatumbo. Avaladores ayer del paramilitarismo, hoy de los monocultivos agroindustriales de palma, el imperialismo norteamericano recoge la cosecha de lo que sembraron los paramilitares de Mancuso desde 1999 hasta el 2004: el asesinato de más de 11200 personas, el desplazamiento forzado de 100 mil y el robo a los campesinos de 1 millón de hectáreas.

La región del Catatumbo, olvidada por la Administración Departamental y Nacional mientras los paracos mandaban allí, hoy es visitada constantemente por el Presidente AUV, por el ParaGobernador, Ministros y por el Embajador Gringo. Años atrás la única representación estatal que se conoció en el Catatumbo fue la representación paramilitar, quienes bajo la mirada aprobadora del Ejército, la Policía y la Gobernación ocuparon la labor del Estado. Esta satisfacción por la labor de los “paras”, se ha visto en los Gobernadores de turno en Norte de Santander, incluyendo al actual, Luis Miguel Morelli, quien ve en la ejecución de masacres, el desplazamiento forzado, el abigeato, la violación de mujeres y niñas elementos propios de la convivencia pacifica, la vigencia de la democracia, y el ejercicio de autoridad y justicia, de las AUC. Esta terrorífica situación vivida por los catatumberos, se mantiene, a pesar de la desmovilización del Bloque Catatumbo (hoy reeditado como Águilas Negras), pero hoy quienes asesinan, desplazan y roban al campesinado son los militares de la Brigada Móvil No. 15 y de la Trigésima Brigada.

Pero la visita del Embajador Brownfield, no tenía como finalidad el extender los brazos solidariamente al campesinado que vivió el terror paramilitar (algo que nunca hará el Imperio gringo), pues en Tibú, el desplazamiento forzado y el despojo de tierras tenía como fin la implementación de megaproyectos, entre ellos la extensión a gran escala de cultivos de palma africana, por lo cual muchas de las tierras cambiaron de dueños y ahora ya no se aprecia en ellas las parcelas con verduras y los semovientes propios de la economía campesina, sino hectáreas y hectáreas de palma, protegidas por la Fuerza Pública y las “Águilas Negras”.

Por eso la presencia del Embajador tenía como fin ver los avances de los intereses gringos en esta zona del país, especialmente enfocados en los monocultivos de palma y la guerra contrainsurgente.

El Embajador gringo señaló que esta zona del país no se podía visitar porque allí estaban quienes producían y traficaban la droga ilícita. ¿Será acaso que los campesinos, olvidados a su suerte por el gobierno son traficantes?, ¿Se mantiene aún la errada visión que el problema del tráfico de cocaína, es exclusivo de los países productores de coca, y específicamente de los campesinos que siembran coca?. Para el Gobierno de AUV y los gringos, es así, como si la demanda de 400 toneladas de cocaína, por los adictos estadounidenses no tuviera que ver en el asunto. Por esa “miope” y parcializada visión es que actualmente se fumiga indiscriminadamente la región del Catatumbo, claro está en ésta política antidrogas tiene metidas las manos el imperio norteamericano, incapaz de generar políticas para contener la demanda de cocaína al interior de su país y de eliminar las mafias que en suelo norteamericano se quedan con las ganancias del negocio, y donde finalmente el dinero termina y es invertido.

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